4/27/2014

Películas del 2014. Adaptaciones de libros.

Hola amantes de la lectura. Esta entrada de hoy va dedicada a las películas basadas en los libros que se estrenarán este año. Para mi son las más esperadas, y como la mayoría ya tienen un tráiler, me gustaría compartirlo con vosotros para que los vieseis y si os gusta la historia, os animéis a leerla. La primera de todas, (Divergente) se estrena en los cines esta semana, así que si no os habéis leído el libro, os animo a ello, que seguro que os enganchará.




Divergente (30 de Abril de 2014)



Bajo La Misma Estrella (Julio de 2014)



El Corredor Del Laberinto (Septiembre de 2014)


Sinsajo, Parte I (Noviembre de 2014)

                                       




Las fechas pueden cambiar.






4/20/2014

Johanna:Capítulo 27

Sorpresa

Los días siguieron pasando, lentos, torturosos e incesantes de lluvia. La arena se había convertido en un verdadero pozo de agonía. Podías escuchar gritos y sollozos incluso si te tapabas los oídos. A veces creí estar loca. Veía cosas que no eran. Luchaba contra sombras hasta que me daba cuenta de que eran imaginaciones mías, de que ya no estaba completamente cuerda. Luego me sentaba abrazada a mis piernas, y pensaba si tal vez la muerte no sería mas sencilla. Seguía pensando y mi familia venía a mi mente. No podía rendirme, por ellos. Sólo quedabamos siete personas. En esos días, en los que ya había perdido la cuenta de cuantos amaneceres había visto desde que pise la arena, cayeron dos personas. El primero me sorprendió, y traté de averiguar como Grint había muerto ya que pensaba que sería uno de los dos finalistas. El segundo, fue el chico del diez, de cuyo nombre ya no me acordaba. Tras la muerte del chico del 10, los cielos se abrieron dejando un precioso sol de primavera. Las flores amarillas y blancas crecieron rápidamente por las laderas de la montaña, aunque para mí, en todo eso había algún truco escondido obra de los Vigilantes, y aunque seguí explorando la arena sin tener un refugio fijo, no probé ningún fruto que crecía del suelo. Me limité a pescar, ya que rio se había recuperado,  con una bobina de hilo que me había consegido Blight gracias a algún patrocinador y a la cremallera de mi chubasquero. Aquel día no ocurrio nada. De haber olvidado que estaba en los Juegos, hubiese sido un día encantador, por desgracia, tenía que cubrir mis espaldas si no quería acabar con un cuchillo en ella.
Oscureció tarde, y la noche fue sin nubes. Se podían ver las estrellas, y la luna casi a la mitad de su ciclo iluminaba la pradera. Me había hecho una pequeña cama entre unos arbustos espinosos, que de vez en cuando rozaban mi piel y dolía un poco, pero era soportable. Esperé a que sonase el himno, pero la voz del Vigilante Jefe me sorprendió.
-Atención tributos, atención. Quiero avisarles de que mañana habrá... una pequeña sorpresa en la Cornucopia. -Su voz sonaba aguda y cautelosa.- No falteis... estoy seguro de que os hae mucha a falta a todos... Buenas noches.
El himno sonó junto al sello del Capitolio en el cielo. Estaba claro. Mañana habría un banquete.

3/27/2014

Johanna:Capítulo 26

Dos pájaros de un tiro

Forcejée con ella en la nieve mientras la miraba con terror. Ella me gritaba y sacudía la cabeza para apartar los mechones de pelo que la entorpecían la vista. La locura y la desesperación se habían apoderado completamente de ella.
-¡Dejame matarte! ¡Dejame! ¡Dejame! ¡Quiero volver a casa!-Gritaba.
Seguí haciendo fuerza hasta que el cuchillo se deslizó, rozando mi brazo y rasgando mi ropa. Un hilo de sangre se formó en mi brazo y poco a poco comenzó a correr por él.
Busqué el hacha con los ojos cerrados mientras la chica del once volvía a arrodillarse ante mi para intentar clavármelo, esta vez en el estómago. Inconscientemente, la propiné una patada que la dio en la nariz, y por el ruido, no dudé en que se la había roto. Me arrastré hacía atrás, y busqué el hacha con la mirada. La encontré y fui hasta ella. Cuando me giré, volví a ver a Spike, demasiado cerca como para reaccionar. Me dio un puñetazo en la mandíbula y caí hacia atrás de nuevo. Rodé por el suelo, ignorando las partes de mi cuerpo que se estaban congelando por culpa de la nieve. Moví mis brazos con el hacha en las manos para evitar que la chica se acercase. No se movió. Me levanté bastante rápido y pase mis frías manos por mis labios, para limpiarme la sangre que manaban de ellos.
-¿Quieres relajarte de una maldita vez?-La espeté.-¡No voy a dejar que me mates! ¡No! ¡Yo también quiero volver!, ¿me entiendes?
Entonces se arrodilló en el suelo, y se abrazó a si misma llorando. La recordé el primer día, en el aerodeslizador, antes de que nos bajasen en la arena. Estaba justo en frente de mí, llorando. La miré detenidamente, y luego pasé la mirada a mis manos sujetando el hacha y probando su peso. Sonreí debilmente. Yo también quería volver a casa...
-¡Cuidado!
Era una voz de un chico. No tuve tiempo a reconocer de quién ya que instintibamente me tumbe en el suelo. Miré hacia atrás, solo viendo una sombra. Luego miré hacia la chica de nuevo, que aún arrodillada, acababa de lanzar su cuchillo. Volví a mirar hacia atrás y vi al chico del Distrito 12. Miré al frente, y sin pensarlo mucho solté el brazo hacia el estómago de la chica. No sonó el cañón, pero fui a donde estaba el chico, hiperventilando. Me hizo acordarme de la muerte de Cliff.
 El cuchillo se había clavado en el pecho, y seguramente había dañado sus pulmones. Le acaricié el pelo y recordé que fue el único que me había deseado suerte en mi entrenamiento. Ahora parecía más pequeño de lo que pensaba. Tendría unos quince, tal vez dieciséis...
-No debiste hacerlo...-Le dije sollozando.
-No... yo no iba a ganar...
Sonó el cañón de la chica cuando el seguía hablando.
-Lo siento...
Sonrío e intentó decir algo más, pero el cañón le calló, y sus palabras se quedaron en él para siempre.
-Lo siento...-Volví a repetir.

3/13/2014

LIBRO RECOMENDADO: EL CORREDOR DEL LABERINTO

Hola pequeños sinsajitos, ya sé que últimamente os tengo un poco abandonados pero ahora mismo tengo bastante lío de exámenes y no tengo tiempo de escribir.
 
                                                                            D:
Pero os aseguro de que pronto tendré un nuevo capítulo.

Hoy quería hablaros sobre una trilogía que hace unos días finalizé de leer y ME ENCANTO. Me gusto tanto que se ha convertido en una de mis favoritas. Tiene una trama distópica que te engancha desde el principio. Os dejo la sinopsis del primer libro abajo y de verdad, os la recomiendo.

El mismo autor admitió que uno de los libros que le había inspirado a escribirlo era, nada más y nada menos que Los Juegos del Hambre, aunque las historias son completamente diferentes.




SINOPSIS

«Bienvenido al Área. Verás que, una vez a la semana, siempre el mismo día y a la misma hora, nos llegan víveres. Una vez al mes, siempre el mismo día y a la misma hora, aparece un nuevo chico, como tú. Siempre un chico. Como ves, este lugar está cercado por muros de piedra… Has de saber que estos muros se abren por la mañana y se cierran por la noche, siempre a la hora exacta. Al otro lado se encuentra el laberinto. De noche, las puertas se cierran... y, si quieres sobrevivir, no debes estar allí para entonces».
Todo sigue un orden... y, sin embargo, al día siguiente suena una alarma. Significa que ha llegado alguien más. Para asombro de todos, es una chica.
Su llegada vendrá acompañada de un mensaje que cambiará las reglas del juego.

Cuando Thomas despierta, se encuentra en una especie de ascensor. No recuerda qué edad tiene, quién es ni cómo es su rostro. Sólo su nombre.



2/18/2014

Johanna:Capítulo 25

¿Gracias?


Me quedé helada. No precisamente por la fría ventisca cargada de nieve y fina lluvia congelada, si no por la terrorífica visión de aquel monstruo. Había visto los mutos del Capitolio anteriormente. La primera vez, poco después de que Cliff me encontrase desorientada al borde de morir a causa del hambre. Parecía ser que no había mucha atención en las pantallas por lo que enviaron unos mutos con un ligero parecido al de los lobos pero más grandes, para perseguirnos. Escapamos lanzandonos al agua torrencial del río. Los segundos mutos, aunque no recuerdo su aspecto, fueron las serpientes que me habían mordido y habían causado que se me pudriese media pierna, aunque ahora estaba mucho mejor. Pero aquel muto, era el doble de feo, el doble de grande, y el doble de aterrador.
Los gritos escalofríantes de la chica, la tributo del 11, atravesaban mis tímpanos como si fuesen cuchillos con las hojas afiladas.
La chica de tez oscura, se arrastraba como podía por la fría nieve intentando escapar de las garras -literalmente- del monstruo.
Aquella criatura, debía de medir dos metros y medio, era oscura, y cada vez que se movía se escuchaba algo parecido al metal, como cuando mi padre afilaba las hojas de las hachas. Sus ojos, tenía cuatro, era verdes brillantes. Tenía también cuatro brazos acabados en garras afiladas que de vez en cuando se hundían en la piel de la chica y esta emitía un grito de dolor.
Decidí quedarme quieta, agachada, invisible para el monstuo y para la chica hasta que todo terminase. Pero las cosas no salieron así. El muto se percató de mi existencia, hizo un giro rodando su cuerpo, de forma que avanzó lo suficiente para que dos garras se encargasen de la chica del Distrito 11, y dos de mi.
No reaccioné hasta que la primera garra se clavo en mi muslo. Grité. La garra se movía en mi pierna atravesando venas y arterias, haiendo que la sangre brotase de ella y dejando una herida. El dolor recorrió mi cuerpo, y por instinto, partí el brazo de la garra con el hacha una vez que el monstruo la saco. Pateé y rodé por el suelo para esquivar la otra garra. La nieve se metió entre mis ropas y se derritió. Hice movimientos increíbes para que la afilada garra no se me clavase en la cara o en una zona vital para vivir y avancé hasta quedar cerca del muto para darle el golpe final que acabaría con el. Una vez el horrible muto cayo al suelo por haber acabado con el, vi a la chica malherida y con la ropa hecha jirones. Estaba de pie, exhausta, con las rodillas flexionadas y las manos sobre ellas. Escupió al suelo y luego me miro. Extendió una mano hacia un bolsillo y sacó algo afilado. Volvió a la posición de antes para respirar más relajadamente y yo la contemplé. Algo en mi interior sabía lo que iba a ocurrir, y supe que tenía toda la razón cuando la chica empezó a correr hacía mi con el cuchillo en mano. Dio un salto y ambas caímos a la nieve. Hacía fuerza para clavarme el cuchillo en el corazón, y era más fuerte de lo que creía.

2/09/2014

Johanna:Capítulo 24

Monstruo

Las nubes blancas, con un ligero tono grisáceo, ocultaron el cielo negro estrellado que cubría la arena, dejando a cada uno de los tributos sin nada de luz de luna para poder ver en la noche. Degraciadamente, en la mochila de Dorothy no había linternas, y tampoco contenía cerillas para prender una antorcha. Miré al cielo un par de veces más y algó empezó a caer de el. No era lluvia, era más frío que la lluvia. Finos cristales de hielo caían del cielo a un ritmo constante, despacio, y cada vez que chocaban contra mi cuerpo o el suelo se derretían. Era nieve. En el Distrito 7 nevava en invierno y a veces la gente podía quedarse en casa por el riesgo que el hielo ocultaba. Trabajar en los bosques con un grueso manto de nieve que protegía al hielo, era algo peligroso que podía costarte una lesión, incluso la muerte. Yo sabía que los vigilantes no lo iban a poner fácil. Alternaban las precipitaciones como les daba la gana, y apostaría a que la mayoría de los tributos no sabía nada sobre las tormentas de nieve. Quizá los del doce, los del diez, los del ocho si siguiesen vivos... los demás serían unos completos ignorantes respecto a este tema.
La nieve caía con más fuerza, y lo único que tenía era; Mi ropa, un hacha, una daga, barritas energéticas, una cantimplora con agua, y una especie de reloj de arena pero que tenía un tapón en el que se podía sacar la arena. No lo entendí.
Mi propósito para aquella noche era no dormir, no estar quieta, pues si no te mueves tu cuerpo se congela y puede causarte la muerte. Las caras de los tributos caídos aparecieron en el cielo tra el himno de Panem. Noté como me rasgaban el corazón a tiras cuando Cliff apareció en él. No volvería a estar aquí, no volvería a sentir su cálida mano en mi mejilla, jamás. Por extraño que pareciese, no lloré. Me quedé mirando al cielo todo lo seria que pude estar, me llevé los tres dedos centrales de la mano a la boca y luego los elevé al cielo. Era un gesto de despedida. Ahora estaría en un sitio mejor que en el que estaba yo metida. Pensé en el Capitolio, en Snow. Un ataque de ira se apoderó de mi y sentí la necesidad de gritar, de acabar con todo lo que pudiese. De dañar a todo lo que se moviese. Pero no lo permití. Si acababa con todos ellos les daría el gusto de divertirse a aquella gente, por otro lado no me quedaba otra. Dos impulsos contrarios batallaron en mi interior. ¿Que podía hacer en contra de todo eso? Solo tenía diecisiete años...
Un grito desgarrador de una chica me distrajo de mis pensamientos. Solo de oírlo te helaba la sangre. Ella, estaba cerca. Fuese lo que fuese podría acercarse a mi tras acabar con ella. Empuñe la daga y el hacha, me colgé la mochila y me preparé para atacar. Esperé un rato. La chica seguía gritando, cada vez más cerca, pero no veía nada. Entonces comenzó el viento, y los rayos que dejaban ver siluetas en la oscura noche, y la vi. Huyendo de algo. Algo espantoso...

1/30/2014

Johanna: Capítulo 23

Comienza la matanza.

No me separé del cuerpo rígido e inerte de mi aliado, derrotado por la muerte, hasta que escuché al aerodeslizador. Se lo llevarían, y podría descansar.
-Ahora estarás mejor...-Dijé entre sollozos y con un gran peso en el pecho que oprimía mi garganta y hacía que al tomar aire hiciese ruiditos extraños. Luego le besé la frente y cerré sus ojos. Abrí la mano en la que aún agarraba fuertemente la daga, quitándosela y poniéndola en mi cinturón. Di pasos hacia atrás, comenzando a bajar la colina sin dejar de fijar la vista en Cliff. Mi amigo. Empuñé con toda la fuerza posible el hacha. Ahora, estaba sola. No tenía compañía, y solo había dos salidas: Una muerte horrible y con sufrimiento, o seguir viviendo pese al mucho esfuerzo que debería de hacer y los daños que debería de pasar. La muerte ya no era mi opción. Iba a aferrarme a la vida todo lo que pudiese. Iba a volver a casa, a abrazar a mi hermano y a decirle a mis padres que les quería. El juego no había acabado aún.
Divisé el aerodeslizador a través de la fina lluvia que caía con fuerza, y hacía que el pelo y la ropa se pegase a mi cuerpo. Un viento frío hizo que volviese la vista ladera abajo. Esbocé una sonrisa malévola. "Diez tributos, por poco tiempo..." -Pensé.
Corrí por el suelo inclinado, lleno de la hierba húmeda, siendo lo mas calculadora y hábil posible para no caer rodando.
La alcanzé en menos de quince minutos, con las manos apoyadas en sus rodillas, algo flexionadas. Eso hizo que mi sonrisa se ampliase aún más. Estaba cansada, y eso era un punto a mi favor. Sujeté con mas fuerza el hacha, y on mi mano libre cojí el puñal de Cliff.
-¡Vas a pagar por lo que has hecho!
Dorrothy me miro con los ojos inyectados en sange y empezó a buscar su arco en el suelo. Tan solo le quedaban un par de flechas más en el carcaj. Busco la ranura, temblorosa. Avancé hasta ella y la di una patada en el pecho, haciendo que cayese hacía atras y rodase un poco. Ya no tenía su arco.
-No, por favor...
-Deberías habértelo pensado antes de matar a mi aliado...
Se dio la vuelta y gateó intentando huir de mi. La agarré del pelo con fuerza, deshaciendo un poco el peinado que sus estilistas la habían hecho la mañana del primer día de los Juegos. Arqueó la espalda hacia abajo, chillando y pidiendo auxilio mientras se agarraba a la hierba y la arrancaba. Nadie sería tan estúpido de ayudarla. Alzé el hacha y di el golpe final. Sus chillidos se ahogaron, y fueron sustituidos por un cañón. Su cuerpo quedó inmóvil en el suelo y la lluvia caía sobre el. La robé una pequeña mochila que tenía y me fui. Al principio, lo único que sentí fue euforia y cólera, luego todos los sentimientos hicieron hundirme un poco, pero de todas formas sonreía. Nueve tributos. Estaba cerca de casa.