1/13/2015

Blight: Capitulo 22

-¿Que? ¿Estas bromeando verdad? ¿No pensaras dejarle aquí, así?
-Blight, no podemos llevarle. Mírale... Esta muy mal.-Susurro.
-Pero tal vez podemos ayudarle. Venga, tiene que quedarte algo de humanidad. ¿Que pasaría si fuese yo y me encontrase otro tributo?
-Pues que te acabaría de matar Blight. Parece que no entiendes las reglas de los Juegos. Solo puede quedar uno. No puedes salvar a todos los que estamos aquí.
-Pero...
- Esta bien. Haz lo que quieras...-Cloe movía sus manos frenéticamente por el aire.-Intenta salvarlo, o lo que quieras. Pero tu lo llevaras hasta las montañas. Tu le protegerás, y le buscaras su comida, y todo lo que necesite... Yo tengo que cuidar de ti. Y de nadie mas.
-Nadie tiene que cuidar de mi.-Proteste, aunque mi hermana ya no me hacia caso. Se había dado la vuelta y avanzaba a grandes zancadas hacia las montañas.
Suspire, y volví a guardar el machete en el cinturón mientras miraba al chico. ¿Como le había llamado Cloe? ¿Eldan? Me pase las manos por el alborotado pelo. No sabia como llevarle. Eldan parecía fuerte, y era al menos quince centímetros mas alto que yo, y eso que yo no era bajo. Levante la vista hacia el horizonte. Cloe se había tomado en serio el tema de no ayudar. Caminaba rápido, pasando su hacha de una mano a otra. Volví a suspirar y mire al suelo.  Me agache e intente arrastrar al chico por los brazos. Me caí al barro, y Eldan se quejo, aun inconsciente. Me levante pasando la mano por mis pantalones, intentando limpiarlos -aunque los ensucie mas.- Al final, me volví a agachar, y me puse al chico en la espalda, con su cabeza en mi hombro, sujetándole por los brazos. Le arrastraban los pies, pero yo no podía hacer nada mas. Al menos no se movió, ni se quejo mas. Cloe aminoro la marcha. Hasta me espero. Aunque no hacia mas de quejarse de que incluso los muertos podrían adelantarnos. Caminábamos diez minutos y descansábamos cinco. Volvíamos a caminar diez, y volvíamos a descansar cinco.
-Oh, venga! Así no vamos a llegar nunca.-Protesto Cloe, cuando habíamos pasado los cinco minutos de descanso y no me sentía con mas fuerzas para levantarme. Me quite la cazadora y se la di a mi hermana, enfadado.
-Esta bien. Vamos.-Dije, con un deje de exasperación.
Volví a sujetar a Eldan por la espalda y avanzamos bajo el sol, hacia las montañas. Diez minutos después, mi hermana se detuvo. Yo continué, sin decir nada. Cloe volvió a incorporarse en apenas unos segundos. Pasaron veinte minutos mas. Treinta. Cuarenta. Sin ningún descanso...
-Blight, deberías parar. Ya me has demostrado tu poder de superación, y tu orgullo, y que eres muy fuerte y bla bla bla. Pero descansa, si sigues así lo único que puedes encontrar es un ligamento de tendón o una rot...
-No. Hay que llegar allí antes de que vuelva a caer la noche. Y tenemos que buscar agua y comida, y montar un refugio.
Cloe suspiro.
-Mira que eres cabezota...
De repente Eldan paso a pesar menos. Gire la cabeza un poco, y vi a mi hermana, sujetando sus piernas. Ayudándome a cargarle.
-¿Yo cabezota? Creí que esa eras tu...
-Oh, cállate Blight, o cambiare de opinión.
Sonreí, y caminamos unos minutos en silencio antes de que pudiese musitar algo.
-Gracias Cloe... De verdad.
No vi muy bien la reacción de mi hermana, pero pude apostar a que era una sonrisa.

Habían pasado ya tres horas desde que emprendimos la marcha, y por la posición del sol, entendía que estábamos en el medio día. Ahora nuestro objetivo parecía estar mas cerca que nunca. El camino había empezado a empinarse, aunque al menos habíamos dejado atrás el agua estancada y con horrible olor que de dispersaba alrededor de todo el pantano. Pero ya no estábamos en el pantano. Estábamos camino a las montañas.
-Blight. Creo que deberíamos de parar. -Dijo mi hermana, fatigada.- Podrías encender un fuego mientras yo retrocedo y voy a buscar agua y comida. O puedes preparar una trampa si te sobra tiempo.
-Esta bien...-Respondí también entre jadeos.
Cloe dejo mi chaqueta y la suya en el suelo, y tumbamos a Eldan sobre ellas.
-Pero no tenemos madera. Y aquí no hay arboles...
Con una sonrisa de lado, Cloe saco varios palos secos, de los bolsillos de su pantalón. Me reí. Cloe a veces se pasaba de previsora. Me los dio y me abrazo.
-Ten cuidado.-La susurre.
-Lo tendré.
Me miro a los ojos y se deshizo de mi abrazo lentamente. Después, corrió hacia el horizonte. La mire hasta que la vi desaparecer.
Una vez que estábamos el cuerpo de Eldan y yo, solos, empece a preparar una fogata. Frote un palo contra otro durante muchos y largos minutos. No lleve la cuenta, pero cuando conseguí que los palos chispeasen el cielo ya era de un color anaranjado. No tenia nada con lo que avivar el fuego, así que moví los palos mas fuerte, hasta que por fin, la llama nació. Para mantenerlo encendido eche mas palos. Me calenté las manos en el fuego, y pronto me puse manos a la obra con la trampa, hasta que me di cuenta de que Cloe se había llevado las cuerdas.
Cloe...
Hacia tiempo que se había ido. Pero no había sonado ningún cañonazo. Debía de relajarme. Tenia los nervios a flor de piel. Me senté junto a la hoguera sin dejar de mirar el horizonte. De repente vi una sombra.
-¿Cloe?-Pregunte al aire. Estaba demasiado lejos como para que me oyese.
Eldan comenzó a moverse. Se giro a un lado, entre gruñidos, y de repente se levanto. Tenia los ojos azules, y me miro fijamente a los ojos.
-Ho...Hola...-Le salude, con las manos levantadas, para que viese que estaba entre "amigos".
El chico movía sus manos con nerviosismo por su cuerpo. Me levante, acercándome a el, con la intención de ayudarle, y de repente vi algo negro en su mano. Sacudió el brazo y comprobé de que se trataba de un cuchillo. ¿Como no se nos había ocurrido mirar si llevaba armas?
-Hey, tranquilo... Solo quiero ayudarte.
-Estoy herido.-Respondió, temblando.
-Lo se, por eso estas aquí.
-¿Que me has hecho?
-¿Que? Yo no...
-¿Que me has hecho?-Repitió.
Le mire extrañado y retrocedí un par de pasos. Eldan se avalanzo sobre mi.
-CLOE-Grite, antes de que mi cabeza impactase contra el suelo.
Lo ultimo que vi fue la cara de enfado de Eldan, sobre mi. Estaba apretando mi cuello con fuerza. Podía sentirlo... Pero la imagen empezó a cubrirse con diminutas estrellitas negras, hasta que lo ultimo que vi fue la oscuridad. Luego deje de oír. Incluso deje de sentir las manos de Eldan sobre mi cuello.



Hola tributos! Bueno, venia a avisaros de que seguramente el próximo capitulo de Blight este narrado por Cloe, ya que Blight estará algo indispuesto. Espero que os haya gustado, y gracias por leer! Besos!






1/11/2015

Blight: Capitulo 21

Ya no quedaba ni rastro de la oscuridad que había cubierto la arena por la noche. Tampoco quedaba nada de los profesionales, salvo la sangre seca en la hoja del cuchillo que habíamos puesto en la trampa. Había sido todo un detalle que Jade nos hubiese devuelto el cuchillo.
Nada mas que ordenamos todas las cosas, Cloe, cansada pero persistente, se puso a dar ordenes. 
-Recoge todas las armas. Nos vamos.
-¿Nos vamos? ¿A donde?
-A las montañas. Estar aquí es peligroso. No hay comida, no hay agua... Solo abundan animales peligrosos. 
-Pues yo aun no he visto ninguno aun. Aunque la verdad es que me muero de sed, y de hambre. ¿Como vamos a llegar hasta allí sin agua? Esta demasiado lejos. 
-Tu crees que no has visto animales peligrosos, pero mírate, estas lleno de picaduras de mosquitos. Y yo también...-Suspiro.-Yo buscare el agua mientras tu recoges las cosas, relájate, y haz lo que te digo. 
-Si, mi capitán.-Si las miradas matasen, Cloe me hubiese matado con la suya.-Perdón...
-Hoy no es mi día Blight. Obedece. 
Finalmente, la hice caso. Deshice la trampa y recogí los trozos de cuerda que quedaban. Limpie la sangre del cuchillo con mi camiseta, y lo metí en el cinturón, junto al otro, y el machete. Pose el hacha de Cloe junto a sus dos cuchillos, las cuerdas, y el cuenco de barro que habíamos fabricado la noche anterior, y los profesionales habían decidido no llevarse. Como acabe y Cloe todavía no aparecía, me limpie la cara y el pelo, que estaban cubiertos de barro, con el agua que había en el suelo. No era muy agradable, pero era mejor que tener barro seco pegado a la piel. Mi hermana aun tardo bastante en regresar, y cuando lo hizo, no tenia muy buena pinta. Me dio una especie de raíz mojada y con tierra, y se fue a revisar sus cosas. 
-¿Que es esto?-Dije, mirando confuso a la raíz.
-Ahora mismo es tu principal fuente de agua potable. 
-¿Que tengo que beber de aquí?
Cloe se llevo su propia raíz a la boca y asintió. 
-Anda Blight, no te quejes tanto, al menos ya tenemos agua...
La mire raro y después a la raíz. A esto no le podía llamar agua. De todas formas, me lleve la raíz a la boca y la mastique. Sorprendentemente, Cloe tenia razón. De ella salia bastante agua fresca. 
Emprendimos la marcha poco después. Caminamos durante horas, y las habíamos agotado el agua de las raíces. Parecíamos no avanzar, ya que las montañas parecían igual de pequeñas que antes. El agua del suelo seguía sin desaparecer, y bajo el sol, parecía que las picaduras de mosquito picaban mas aun. Me rascaba constantemente, aunque cada vez que Cloe me veía, me daba un manotazo. Ella no paraba de afirmar que el barro aliviaba el picor, y no hacia mas que echárselo en la piel. 
-No pienso ponerme mas barro encima. 
-¿Que no? Ya veras como si. 
Cloe, rápidamente se agacho e hizo una bola de lodo en sus manos, tirandomela. Parecía ser que mi querida hermana tenia muy buena puntería, ya que me dio con la bola en toda la frente. 
-¿Con que esas tenemos verdad?
Me agache haciendo una bola aun mas grande que la de antes y la tire, pero se desvió demasiado, y no la dio. Ella se rió, y empezó a hacerme burla. Me levante y corrí, lanzándome contra ella y tirándola al suelo entre risas. Cogí un puñado de barro y se lo puse en la cara. Ella se rió, y yo me reí con ella. Se retorció, y con fuerza rodó, poniéndose sobre mi. 
-Ahora sufrirás tu.
Me puso las manos llenas de barro sobre la cara, mientras gritaba y estiraba el cuello. Giraba la cara de derecha a izquierda, y viceversa, rápidamente, intentando que no me manchase mas, pero sin éxito. De repente, vi algo a lo lejos. 
-Para, para, para... Cloe, creo que he visto algo.
Me levante bruscamente, y ella cayo al suelo. Se levanto limpiándose los pantalones -o ensuciandolos mas aun- y miro hacia donde yo miraba. Me volvió a mirar a mi, extrañada.
-Allí no hay nada Blight. Vamos, estarás divagando por la falta de agua. Hay que encontrarla ya. 
-Que no. Allí hay algo. Espera...
Camine rápido hacia allí mientras desenfundaba mi machete y dejaba un cuchillo a la vista, para cogerlo rápido por si pasaba algo con mi actual arma. Mire hacia atrás. Cloe se había quedado donde antes, mirándome como si estuviese loco, con los brazos en jarras y un pie adelantando, suspirando. Volví a mirar al frente, con las dos manos en la empuñadura del machete, dando pasos pequeños, hasta que vi lo que había enfrente de mi. Un chico. No tenia muy buena pinta. Había bastante sangre a su alrededor. No podía verle la cara, ya que estaba de lado.
-Cloe.-Grite.-Cloe, ven. 
Cloe vino corriendo, dando zancadas grandes, sujetando su hacha con fuerza.
-¿Que ocurre?-Dijo antes de dar un gritito ahogado. 
Ella se puso al otro lado del chico para ver de quien se trataba.
-Ten cuidado...-La dije.
Ella me miro con sus grandes ojos marrones y asintió. Con el pie, le dio un poco la vuelta.
-Es Eldan. El chico del diez.-Me informo. 
Tenia los ojos cerrados, y el pelo negro lo tenia pegado a la frente. Se abrazaba a si mismo, justo en el lado donde tenia la herida, donde aun continuaba saliendo sangre. 
-¿Y que hacemos con el?
Cloe me miro con frialdad, volvió a mirar al chico, y se dio la vuelta. 



1/10/2015

Johanna:Capitulo 52

Hola tributos! Como el capitulo anterior fue bastante corto, esta vez me he extendido mas. Aquí os dejo el capitulo 52, en el que aparece un nuevo personaje y ocurre algo... importante. Jajajaja. Espero que os guste. Besos! 


-Gane los Juegos con 14 años contra todo pronostico. Era el tributo mas joven de toda la arena, pescador, sin posibilidades... Pero fui uno de los favoritos desde el principio. En la arena no me resulto difícil encontrar buenos aliados, y tampoco me costo deshacerme de ellos, ya que yo no tuve nada que ver con que ellos... dejasen de jugar... por así decirlo. No paraban de llegarme paracaídas, y cuando me llego un brillante y precioso tridente en uno de ellos, me sentí con muchas posibilidades de ganar. La primera persona a la que... bueno...mate...-Se aclaro la garganta.-...fue la mas difícil. Después, todas eran iguales. Ya había condenado mi alma por quitarle la vida a una, podía quitar unas cuantas mas. Cuando acabe con el ultimo tributo, me sentía eufórico. Supongo que sabes de lo que te hablo, ya sabes, salir de ahí con vida, pensar que volverás a tu vida normal con tus familiares, tus amigos... Todo parecía que iba a ser así. El Capitolio me quería, mis entrevistas eran estupendas, hasta incluso pensaba que a Snow le agradaba. Todo continuo siendo absolutamente perfecto hasta que cumplí los dieciocho años y el presidente Snow se presento en mi casa. Honestamente, no estaba asustado. Solía pasearme por el Capitolio y encontrarme a Snow con una gran sonrisa dedicada para mi, pero esta vez era distinto. Me lo encontré en el despacho, serio, y entonces me entraron los nervios. Me hizo una proposición para trabajar en el Capitolio... como a ti.
-¿Aceptaste?-Susurre, para acompañar su tono de voz.
-No. Al menos al principio. El me advirtió que lo lamentaría. Me amenazo, y después se fue. Una semana después, era la cosecha, así que allí estaba, dispuesto a acompañar a los tributos que les tocase ir. Y les acompañe... pero cuando volví, sin ninguno de los dos, lo único que me encontré fue devastación...-Le mire perpleja.-Yo... yo solo recuerdo...-Intentaba mantener la voz calmada, pero en realidad parecía que quería llorar.- Recuerdo que Mags me abrazo... Ya no había nadie en mi casa. Pusieron la escusa de que habían muerto en el mar, pero yo sabia que era mentira. Viví en la oscuridad durante bastante tiempo, aunque algunas personas me ayudaron a volver. Luego estaba menos preocupado. A mi no me podían hacer daño. Era uno de los vencedores favoritos, así que pensé que después de todo, ahora Snow no podía hacer nada contra mi, y que me dejaría en paz para siempre. Pero en mi décimo noveno cumpleaños regreso, para hacerme la misma preposición... Ya me había quitado a mi familia, así que no podía quitarme nada mas. Le dije que no, y esta vez no me amenazo. Pero una vez mas me equivoque, cuando Annie salio elegida en la cosecha.
-Annie fue la vencedora anterior a mi.
Finnick asintió.
-Yo acepte el trabajo de Snow en esos momentos, a cambio de algo. Annie debía de salir con vida de los Juegos. Y créeme cuando te digo que Snow cumple con su palabra. La inundación de sus Juegos, fue a propósito. Ella era la única que sabia nadar, lo sabia, y le proporcione esa información a Snow. El solo tuvo que reventar la presa para que Annie ganase... Aunque los Juegos dejan grandes marcas en el corazón y... desde que volvió, Annie ya no es la misma de siempre.
-Trucaste los Juegos...
Pensé en lo que me hubiese sucedido se hubiese salido cosechada un año antes. Un escalofrió recorrió mi espalda.
-Pero por un gran precio...
-¿Y que puedo hacer?
Finnick suspiro.
-Después de lo del veneno... Me temo que ya no puedes hacer nada.
-¿Le hará algo a mi familia?
-Quizá, después de todo se lo piense y prefiera hacerte algo a ti directamente.-Hizo una mueca.-Cuídate Johanna, por favor.
Después de que Finnick dijese esto, mire nerviosa hacia los lados y corrí para buscar a Blight. Debía de volver a casa.
La verdad, prefería que me matasen a mi antes que a mis padres y a Paul. Ellos no tenían la culpa de nada. La culpable era yo. Cuando encontré a Blight, el corazón se me inundo de esperanza, pero al hablar con el, la esperanza se esfumo. Estaba borracho, y lo único que sabia decir era:
"Mañana, mañana, mañana."
El mundo comenzó a tambalearse, a dar vueltas y giros, mezclando colores. La gente venia hacia mi y me hacia cumplidos y entonces todo se volvió negro.

Me desperté asustada en la oscuridad. Reconocí el movimiento del vagón del tren y el olor de la habitación. Regresábamos a casa. Y yo no sabia lo que sucedió. Salí al vagón bar, donde se encontraba Blight, el cual se encontraba aun con un deje de ebriedad. Me explico que me había desmayado en la fiesta, y que todo el mundo se preocupo, pero que estaba bien. Pusieron la escusa de:
"Demasiado licor para un cuerpo tan pequeño."
Y todos volvieron a mi fiesta, sin mi.
Me pase todo el viaje deseando volver a casa. Aunque la verdad, pensaba en lo peor. No paraba de dar vueltas por el tren. A veces lloraba en silencio. A veces gritaba. A veces miraba por la ventana. Y de repente el vagón se paro, y llegamos al Distrito.
Baje la primera de todas. Había bastante gente en la estación, y cara por cara, fui buscando esperanzada el rostro de mis familiares. No veía ninguno, y mi cara cambio. Solo deseaba gritar.
-Hey Jo, ¿Que tal por el Capitolio?
ESA. Esa era la voz de mi hermano. Estaba escondido detrás de dos chicas morenas. Baje del tren de un salto y corrí hacia el. Salte a sus brazos, abrazándole.
-¿Estais todos bien?-Pregunte.
-Si, claro. ¿Por que no deberíamos de estarlo?
Suspire aliviada.
-Las pesadillas...-Me escude.-No se van y tenia miedo.
Paul me tranquilizo, como siempre lo había hecho. Como siempre lo hacia. Y me condujo hacia casa. Mi tranquila casa en la Aldea de los Vencedores, mas allá del bosque del Distrito. Cuando vi a mi padre en la sala ordenando sus viejos libros le abrace, recordandole que le quería. Y cuando mi madre entro en la cocina salte a sus brazos también. Les había echado de menos. Y una cosa estaba clara. Ellos no pagarían mis deudas. Era yo la que debía de sufrir.

Febrero acabo, dejando una gran capa de nieve en el suelo. Luego le siguió Marzo... Y entonces empezó el mes de Abril, con sus incesantes lluvias. Había pasado todos estos meses en compañía de Willow, la cual, ahora parecía que me entendía. Sin cámaras y sin gente a mi alrededor, volvía a ser la misma que siempre. Volviamos a cotillear de la gente del colegio, de chicos y de cualquier cosa interesante que nos enterásemos, pero no sacábamos el tema de los Juegos del Hambre. Era algo totalmente prohibido hablar sobre ello. Era su ultimo año, algo alentador, pero a Willow aquello la aterrorizaba, y a mi me hacia recordar.
Aquel primer día del mes, habíamos quedado en la plaza del Distrito. Uno de los hermanos de Willow estaba enfermo, y habíamos ido al bosque a buscar plantas medicinales. Los antibióticos eran caros, y los médicos y curanderos del Distrito estaban atestados de gente con problemas mas graves que un simple dolor de estomago. Habíamos encontrado las plantas, la había acompañado a casa, donde me confeso que se había fijado en un chico del colegio y que me contaría todo el próximo día, y yo, volví a casa.
Caminaba sin prisa. Disfrutando del día frío -aunque menos frió que los días invernales- del Distrito. Había empezado a llover, pero eran gotas finas que casi no las sentías cuando entraban en contacto con tu piel. Aunque mojaban. Y mucho. Andaba arrastrando las botas marrones por la tierra húmeda y dando patadas a las piedrecitas que encontraba. Cantaba canciones conocidas, me fijaba en los animales del bosque... Ya no me sentía preocupada, de hecho, me había olvidado de Snow y de sus amenazas.
-Cuidado...-Oí gritar a alguien. Me di la vuelta y no vi a nadie. La fina lluvia entorpecía algo la vista, y los arboles hacían que las personas se escondiesen bien. Entonces algo - o mas bien alguien- me empujo haciendo me caer al suelo. La persona que me había advertido estaba tirada a mi lado, pero no me fije en el, si no en la gran rama de árbol que se había caído a unos cuantos metros de donde yo estaba. Justo donde había estado yo segundos antes.
-Gracias...-Dije a la persona que me había salvado, atontada, aun sin mirar quien era.
-De... nada... Tu eres Johanna Mason, te he visto, todo el mundo te conoce.
Por fin mire a la persona. Era un chico de mi edad. Tenia el pelo mojado y de color castaño entorpeciendole la vista. Sus ojos eran azules, y me recordaban al cielo de un día despejado. Tenia pecas esparcidas por sus mejillas y su nariz y sonreía de una manera dulce. Le devolví la sonrisa al segundo de verle, y me puse en pie, sacudiendo mis ropas de la tierra del Distrito.
-Si, soy yo...-Conteste, poniéndome un mechón suelto detrás de la oreja. Notaba calor en las mejillas.
-Genial. Yo soy Parker. Trabajo aquí en el bosque. Todos los días de la semana menos el domingo, en la sección A-17.
-Yo también debería de haber trabajado en los bosques...-Sonreí.
-Pero ganaste los Juegos.-Apunto Parker.-La sonrisa se me esfumo.- ¿Y a donde vas? Te pareceré muy atrevido, pero eres como una estrella en el Distrito y hace bastante que no apareces por el colegio. Yo estuve en tu misma clase un par de cursos. ¿No me recuerdas?
-La verdad es que no...-Respondí, volviéndose a formar una sonrisa en mi cara.-Iba a mi casa... Debería de ayudar a mi madre.
-Yo acabo el turno en cuarenta minutos. Si me esperas, puedo acompañarte...
Dude un momento. Solo un momento. No tenia prisa, y se me daba mal hacer amigos, y Parker parecía tan amigable... ademas de que me hacia sonreír como una tonta sin motivo.
Así que me llevo por la sección A-17 del bosque, donde el recogía, talaba y miraba troncos. Parker me pregunto por mi vida, y yo por la suya. El viva con su madre y su hermana pequeña. Su padre murió cuando el tenia siete años. Trabajaba en los bosques desde hacia tiempo, aunque talar no era lo suyo, pero el bosque le encantaba. Cuando me queje por la incesante lluvia, el me dijo que le encantaba aquel clima frío del siete, y que no soportaba el calor del verano.
Cuarenta minutos después, dejo sus cosas en las cabañas de trabajadores, y le guié por el sendero que llevaba a mi casa. Todo iba bien. Había ayudado a Willow, había hecho un nuevo amigo...
-Me gustaría ser escritor.-Dijo Parker.
-¿Escritor?-Pregunte.
-Si. Tengo mucha imaginación y se me da muy bien escribir. Lo dice hasta...-Parker paro en seco y empezó a olfatear el aire. Al principio me pareció muy raro, hasta que el volvió a hablar. Me fije bien en Parker. Llevaba unos vaqueros rotos, una camisa sucia y unas botas que parecían demasiado pequeñas para su altura. Su pelo, ahora mas mojado que antes, parecía casi negro. Aunque cuando hablo, volví a la realidad.-¿No hueles como a quemado?
Olfatee el aire también, aunque al principio me sentí estúpida, luego yo también detecte el olor.
-El bosque...-Susurre.
-No... No huele a madera quemada... Es como...
De repente, paranoica, eche a correr por el camino, hacia la Aldea de los Vencedores. No tarde ni cinco minutos en llegar y que todos mis miedos se hiciesen realidad. Mi casa estaba en llamas.

1/08/2015

Johanna:Capítulo 51

Hola tributooos! Ya se que este capitulo no es muy largo y que no tiene mucha cosa, pero es que no he tenido mucho tiempo y la verdad es que las cosas en la vida de Johanna no cambiaran hasta dentro de un par de capítulos. Y bueno... el siguiente capitulo ya sera mas interesante, ya que nos enteraremos de cosas de la vida de otro personaje. Y ya no os enredo mas. Aquí tenéis el capítulo 51. Espero que os guste. Besos! ^^


Los dos hombres que iban vestidos con abrigos de cuero negro me dejaron en las puertas de las mansión de Snow, sola, junto a los jardines. No había nadie pasando por allí, y yo me ahogaba en mi propia angustia. Todo había salido realmente mal. Mis miedo se habían cumplido una vez mas, y nadie estaba a mi lado para apoyarme, y lo peor, nadie lo estaría, porque nadie sabia la locura que acababa de cometer.
Me doble sobre mi misma, intentando respirar, pero no podía. Había olvidado como se cogía aire.
Un único pensamiento inundaba mi mente: "Debía de volver a casa."
-Blight...-Susurre, por culpa de mi garganta seca. Me la aclare, y esta vez grite el nombre de mi mentor. No podría estar lejos de la fiesta, y la musica se oía fuerte.
Corrí a través de los altos arbustos llenos de rosas blancas del jardín de Snow. Parecía un laberinto, y mi única guía era la música. Corrí sin fijarme en nada, muerta de miedo, y sin ver el mundo real hasta toparme con Finnick Odair.
-Hey Johanna, ¿Que haces aquí? Se supone que debes de estar en tu fiesta.
-Finnick, tienes que ayudarme. Tengo que volver a casa. -Dije desesperada, casi gritando y al borde de las lágrimas. Finnick tuvo que verme la crea descompuesta ya que sustituyo su sexy sonrisa por una cara de seriedad.
-¿Ha ocurrido algo?
- Tengo...-Mire a la chica que era su acompañante, obviamente, una chica del Capitolio. Pero ahora no me importaba. Tenia que encontrar a Blight.
- Tengo que encontrar a Blight. Necesito encontrarle. Es urgente. Tengo que regresar a mi casa. Debo de regresar al siete.
Finnick se disculpo con la chica del Capitolio, quien le sonrió cordialmente, y me paso un brazo por los hombros. Al principio anduvimos tranquilos, como en un paseo. Luego me agarro por el brazo, caminando rápidamente.
-Cuentame lo que ha pasado Johanna.
Le mire a sus penetrantes ojos verdes dudando de si contárselo o no. Pero no podía aguantar mas la presión, así que le conté todo. Desde la proposición de Años, hasta lo del veneno. Cuando termine, sus labios apretado se habían convertido en una fina linea. Suspiro y miro al suelo. Nunca le había visto así. Preocupado.
-Johanna, siento decirlo pero... por mucho que lo intentes Snow hará lo que le de la gana. Estés o no en el Distrito... Y cree me, sera complicado volver hoy.
-¿Y que puedo hacer?
-Esperar que al presidente le caigas bien... -Me mordi el labio con fuerza para no llorar. No podía llorar. Era Johanna Masón.-Yo también hice algunas locuras en un intento de salvarme a mi, y nada funciono...
Le mire con expectación.
-¿Como que?
- Es una historia algo larga... -Suspiro y se le enfrió la mirada.- Tu me has contado tu historia, supongo que yo debo de contarte la mía... hasta que encontremos con Blight... -Miro al cielo y dejo de apretar con tanta fuerza mi brazo.- Gane los Juegos con 14 años...


1/06/2015

Blight: Capitulo 20

Había sido Jade la que había hablado. Jade estaba aquí. Y sonaba muy, muy cerca. Demasiado cerca.
-Blade, Blade... somos del mismo Distrito, venga ya...-Suplicaba Flint.
-Creí que eso no te importaba tanto hace apenas un día... Y ahora cuando tienes la punta de una espada en tu cuello rectificas. ¿Un poco tarde, no?-Esa era Blade.
Parecía ser que los dos grupos de profesionales se habían encontrado, y que no se llevaban demasiado bien, aunque tuviesen un propósito en común: Darnos caza. Aunque de momento, todo indicaba a que no sabían donde estábamos.
-Acabamos de ver a los dos del 7.-Dijo Marina, casi desesperada.
-¿A los del 7?-Pregunto Jade.
-Miente. Miente, miente, miente...-Cantaba Blade.-Mátala ya, Jade.
-Espera Jasper, es verdad. No mentimos. Tenían el refugio en un árbol, al norte de aquí.-Dijo Flint.
Silencio. Un par de susurros difíciles de entender, y mas silencio. Se oyó un sigiloso revuelto.
-Esta bien...-Jasper hablaba ahora.-Os dejaremos ir, esta vez. Y porque sois vosotros. Pero si os vemos otra vez...
-Muertos.-Termino Jade.
-Deberían de estarlo ya.-Espeto Blade.-Ha corrido muy poca sangre aun, ¿verdad Flint?
-Loca...-Escupió Flint.
Mas silencio en tensión. Un crujido de una rama. La ropa en movimiento. Agua. Choque de metal contra metal. Un crujido, como de algo que se rompe. Agua. Un bufido. Un grito ahogado. Suplicas de una voz femenina. Un grito de dolor. Agua. Otro grito, esta vez mas alto.
-PARAD.-Suplico Marina, gritando.
Otro choque de metal contra metal. Mas agua. El metal rasgando la piel. Otro grito, esta vez de una voz diferente. Y... una carcajada, de Jasper. Por lo bajo, podía oír unos leves jadeos.
-¡No! ¡Mosses!
Cañonazo.  Lloros. Y mas carcajadas.
Mire a Cloe. Estaba abrazada a mi, controlando su respiración, y apretando fuertemente mi espalda. Me desenvolví de sus cálidos brazos, e intente mirar a los dos grupos de los profesionales. Vi dos figuras y me metí de nuevo en el hueco del árbol.  El corazón me iba a mil. Jade, Jasper y Blade estaban intentando darnos caza de verdad.
-¿Vienes con nosotros Flint?-Pregunto la voz de Jade.
-Si viene con nosotros le matare...-Dijo Blade. Su aversión hacia su compañero de Distrito era palpable.-Ya lo he intentado antes de los Juegos, ahora seria menos raro.
-No... -Dijo Flint.- Yo iré con Marina... Vosotros por vuestro camino, nosotros por el nuestro... -Se oyeron pasos que se acercaban a nosotros, y a Marina llorando por la perdida de su amigo.- Y de todo corazón, espero que para el amanecer esteis muertos los tres.
Me apreté mas contra Cloe. No podían vernos ahora. Seria una muerte demasiado horrible.
-Nosotros esperamos lo mismo de vosotros dos, Flint, de verdad.-Dijo Jasper, aumentando el tono de voz.
Y luego todo quedo en silencio, salvo por unos chapoteos y unas quejas. Pasaron unos tres minutos hasta que Cloe me miro a la cara y hablo.
-Tengo una idea. Quizá es un poco arriesgada, pero hay que arriesgarse para ganar.
Suspire hondo. No me atrevía a hacer mucho ruido por si aun estaban cerca. Me sentía paranoico. Tenia el sentimiento de que Jade y el resto se habían quedado ahí, hasta que hablásemos, y así poder matarnos. Espere angustiado a que una espada se clavase en mi estomago. Pero no ocurrió nada. Asentí para que continuase hablando, ya que no me veía capaz de decir nada.- Ahora han ido hacia nuestro refugio... Tienes que hacer una trampa. Eres el mejor con las trampas.
-No, no, ni hablar...
-Blight... Créeme, soy la primera que quiere que salgas de aquí. Eres mi hermano, no quiero ponerte en peligro... Pero seria tan fácil que una de tus trampas acabase con uno de esos tres... Yo te ayudare...
Suspire. Salir de aquel tronco no me parecía buena idea. De hecho, si no estuviese con Cloe me pasaría ahí el resto de los Juegos. Y hacer una trampa ahora, con esos tributos acechando... Ademas no quería que la que saliese perdiendo fuese Jade. Mi hermana pareció leerme el pensamiento.
-Si estas pensando en Jade... al final acabara muriendo. Y si no muere, tu estarás muerto, así que... no importa. Aunque te hayas enamorado de ella, cosa que no creo, porque pienso que de verdad quieres a Rosie -El nombre de Rosie me hizo atenderla mas aun.- Bueno... aunque te hayas enamorado de Jade da igual, porque lo vuestro es imposible... Así que quizá sea mejor acabar con esto ahora.
Suspire de nuevo.
-Necesito un cuchillo, ramas, cuerda... No tenemos cuerda.
-Gracias...-Me abrazo y me dio un beso en la mejilla.-Si que tenemos...-Señalo hacia su cintura, donde aun tenia la cuerda con el nudo.
Así que salimos de nuestro escondite. Cloe iba delante, y yo tras ella. Fuimos caminando hasta que vimos nuestro árbol, y después, Cloe me obligo a arrastrarme por el agua y el lodo. Me llene la ropa, las manos, y la cara de barro. Me empezaba a morir de sed, y tener toda ese agua alrededor era lo peor.
La noche empezaba a terminarse, y las primeras luces del día empezaban a esparcirse por toda la arena. Por primera vez, pude ver bien a Jade desde ayer. Sin prisas, sin correr, sin amenazas de muerte... Tenia una pinta horrible. Estaba bajo el árbol, con Blade, con el suelo de los pantalones roto, y las botas cubiertas de lodo. Tenia manchas rojizas y marrones por la ropa. Sus manos estaban rojas. Su cara tenia salpicaduras rojas. Incluso su pelo tenia algunos mechones pintados de rojo. Estaba mojada y ya no parecía tan angelical como antes. Incluso daba miedo.
-Creo que he encontrado desayuno...-Grito Jasper, bajando de nuestro árbol con nuestro pájaro en una mano. Esa iba a ser nuestra cena de ayer. De repente, mi estomago rugió. Tenia hambre, y no me había percatado hasta ahora. -Tenían también una especie de cuenco. Me pareció inútil llevarlo teniendo cantimploras y recipientes en nuestro refugio.
 ¿Con que tenían un refugio lleno de cosas?
-Date prisa.-Me insto mi hermana. Tenia unas ramas que parecían resistentes y largas.-Están hablando, y Jasper se acaba de sentar. Trabaja.
Uní con pequeños trozos de cuerda las ramas, y empece a diseñar la trampa.
-¿Y si no vienen por aquí?
-Vendrán. Acaban de decir que tienen un refugio.
Seguí trabajando. Paso medio minuto hasta que me di cuenta de algo.
-Cloe, no tenemos suficientes materiales como para que el cuchillo llegue a causar daños en una zona vital.
-¿Que? Espera, te traeré mas.-Escuche un ruido, y ambos alzamos la vista.
-Ya vienen.
-Oh, genial...-Dijo Cloe, irónicamente.-Bueno, da igual, déjala así. Con que les duela, me vale.
Mi hermana me agarro por el brazo, y me arrastro hacia atrás. La trampa se escondía bien en el suelo, y a menos que te fijases detenidamente, pasaría desapercibida. Era mi obra maestra. Una complicada, pero rápida de hacer.
Nos escondimos tras un tronco. Cloe me cubrió la cara con barro, y ella se hizo lo mismo. Unos helechos al lado del árbol nos ocultaban también. Me sentía nervioso.
Mire a los profesionales, que avanzaban a trote justo hacia la trampa. Pero me dio un vuelco al corazón cuando vi que Jade era la que iba en primer lugar, sin mirar al suelo. Jade paso la trampa sin problemas. Jasper no tuvo tanta suerte. El cuchillo se clavo en su muslo, y el profirió un grito de dolor mientras se agarraba la pierna con dolor. Se sentó en el suelo, sacándose el cuchillo poco a poco y tirándolo por ahí, maldiciéndolo.
-Necesito medicina Jade...-Protesto Jasper.
-La medicina esta en el refugio...-Dijo Jade, que se agacho para ver la trampa, no la herida de su amigo, que parecía tener mala pinta.-Esto es obra de Blight. No hay a nadie mejor que se le den las trampas. Te dije que seria bueno tenerlos con nosotros.
-¿Están cerca?-Pregunto Blade.
-No creo... Y si lo estaban habrán huido después del grito de Jasper.
-No es por nada, pero duele...
-De todas formas, esta trampa estaba diseñada para cazar animales, no humanos. Si no, el cuchillos hubiese estado mas arriba.-Puntualizo Jade, ignorando a Jasper.
Jasper se quejo mas, poniéndose en pie y refunfuñando por lo bajo. Blade le paso una pano por la cintura y se alejaron dando pasos cortos. Jade, en cambio, se quedo observando la trampa un rato mas. Cogió el cuchillo que había tirado Jasper, y lo dejo de nuevo en la trampa. Cuando se levanto, miro al cielo.
-Buena esa Blight...
Y salio corriendo por la dirección que habían tomado sus aliados.

1/05/2015

Blight: Capitulo 19

-¿Un tornado?
Había estudiado lo que era un tornado en el colegio, pero nunca había visto uno de verdad. De hecho, era muy difícil que ocurriese un tornado en el Distrito 7.
Me lleve las manos al nudo que había hecho con la cuerda alrededor de mi cintura, intentando desatarlo. Tal vez nunca hubiese visto un tornado antes de aquello realmente, pero sabia de lo que eran capaces de hacer. Si podían destruir un Distrito entero, no podía imaginarme lo que podía hacer con el árbol. Cloe me paro. Moví las manos deseperadamente para zafarme de ella. ¿Que hacia?
-¡Espera, espera, espera! No te muevas. ¿No es precioso?-Me volvió a inmovilizar.
-¿Que haces? Vamos a morir si nos quedamos aquí.
-No, no. Te equivocas. Esto es obra de las personas que controlan la arena, y no te van a dejar morir tan fácilmente...
-Prefiero no arriesgarme Cloe...
El tornado se dirigía hacia nosotros rápidamente, amenazador. Era negro, y salpicaba agua por donde quiera que pasase. Cogí uno de los cuchillos del cinturón para cortar la cuerda, pero mi hermana me lo quito, haciéndose una herida en la palma de la mano. El cuchillo cayó al suelo.  Iba a protestar, gritando su nombre y llamándola irracional, pero me tapo la boca. Señalo hacia donde terminaban los arboles, un grupo de tres personas. Intente fijarme bien en ellos para ver de quien se trataba. El chico del dos, y ambos tributos del 4. Me quito la mano de la boca, pero me quede cayado. Eran profesionales, si nos veían, nos podíamos dar por muertos. Aunque lo único que me preguntaba, era si estarían con Jasper, Jade y Blade. Dude y me puse a pensar en lo mal que se llevaban Blade, y su compañero de Distrito, Flint. Ademas que no había visto conversar ni a Jasper ni a Jade con ningún tributo del 4. Raro.
Abrace la rama del árbol con miedo. Si bajábamos de ahí, moriríamos por aquellos tributos. Si nos quedábamos ahí, moriríamos por el tornado. Alcé la vista, encontrándome con una Cloe nada nerviosa, limpiándose la sangre seca que empezaba a coagularse en su pálida piel con la hoja de un cuchillo, mirando de soslayo el tornado que avanzaba hacia nosotros.
Abracé con mas fuerza el árbol. El viento empezaba a sacudirme la ropa, y el pelo, haciendo que se metiese en mis ojos. Cloe guardo su cuchillo en el cinturón, y se tumbo boca abajo en frente de mi, abrazando la rama también. Su pelo se ondeaba en el aire mucho mas bruscamente que el mio. El viento soplaba directamente en mi oído, y dolía. Había optado por cerrar los ojos, ya que el agua comenzaba a alcanzarnos, y también otras cosas como hojas, ramitas y piedras. Sentí un escalofrió, y note la fuerza del aire demasiado cerca. Abrí los ojos solo un momento y lo único que vi en la oscuridad fue la gran masa de aire negro que ya estaba encima de nosotros.
-Oh, mierda... -Fue lo único que pude decir, aunque careciese de coherencia.
-Pasara, pasara, pasara...-Escuche a mi hermana, repetirse a si misma una y otra vez. "Si, claro..." Pensé. Aunque quizá tenia razón.  Los otros tres tributos estaban cerca, y cargarse con un tornado a cinco -cuando tres de ellos eran profesionales, y los otros dos se suponía que habían tenido una alianza con otros- no seria bien visto. ¿No?
Entonces el fuerte sonido empezó a desvanecerse, y mi pelo paro de meterse en los ojos, la rama del árbol ya no parecía tambalearse, y abrí los ojos. Ya no había tornado. Cloe tenia razón. Tan solo querían asustarnos.
Me enderece en la rama del árbol y me pase una mano por el pelo. Esto empezaba fuerte, aunque claro, tras el segundo vasallaje de los 25, los espectadores estarían acostumbrados a la acción constante de los Juegos.
El sonido del himno de Panem sustituyo al del viento, y los tributos caídos aparecieron en el cielo, iluminando la arena por breves momentos.
Los dos del cinco.
Los dos del seis.
Maxwell, el chico del ocho. Sentí como me ahogaba por la culpabilidad.
Poppy, la chica del 9.
Y ambos tributos del doce.
Ocho en total.
-¡Eh!¡Allí, mirad!
No había sido la voz de Cloe, y sonaba mucho mas lejana y aguda. Mire hacia abajo, a la derecha. Marina, la chica del 4 nos estaba señalando. Busque un cuchillo en mi cinturón. Solo me quedaba uno. Rasgue la cuerda que estaba atada a mi cintura y volví a guardar el cuchillo. Cloe seguía agarrada a la rama, así que la sacudí por los hombros. Ella abrió los ojos, y miro a los míos, que eran del mismo color marrón que los suyos. Al fin y al cabo si que nos parecíamos.
-Muévete, nos han visto.-Grite.
Los profesionales no estaban cerca, pero tampoco muy lejos. Baje con cuidado del árbol, asegurándome mentalmente de que tenia el machete y el cuchillo. Cuando pose los pies en la tierra, vi el reflejo de la hoja del cuchillo que se había caído antes. Lo recogí, y Cloe salto a mi lado. Me agarro de la mano y me obligo a correr tras ella, a tropezones. Llevaba el hacha en la mano derecha, y miraba cada poco tiempo hacia atrás. Era de noche, así que no podíamos ver demasiado bien si alguien nos seguía de cerca. Agudice el oído. Solo escuchaba la respiración fuerte de nosotros dos, y nuestras pisadas.
-Derecha...-Susurro Cloe.
Gire a la derecha, donde había un árbol muy grueso, y a simple vista, bastante difícil de escalar. Había un pequeño hueco, por el que Cloe me empujo, y yo entre. Olía a humedad y a madera muerta, tras dieciséis años y medio viviendo en el 7 reconocia perfectamente ese olor.
-¿Donde se han metido?-Era la voz de Marina.
-Acaban de pasar por aquí. Les he visto. Estas gafas no engañan, creerme. -Ahora hablaba Flint. Tenia la voz ronca, y hablaba muy bajo.
-Te creemos.  ¿No ves nada ahora?-Ese había sido Mosses.
-Silencio...-Dijo Marina aun mas bajo.-Ponte las gafas de visión nocturna Flint.
No oí nada durante un rato.
-Veo algo...-Contesto Flint, muy, muy bajo.
 Mas silencio, y de repente un estruendo. Un grito ahogado, seguido de un grito de guerra. Un choque de metal contra metal y una suplica.
Me encogí en el pequeño espacio de madera junto a Cloe, y agradecí por tener ese espacio en el que podíamos ocultarnos. Tenia frío, y temblaba un poco. Cloe también temblaba, aunque me echaba su cálido aliento sobre el cuello.
-¿Preparados para morir?
Reconocía esa voz.
Sabia perfectamente a quien pertenecía.
Jade.


1/03/2015

Johanna: Capitulo 50

Hola tributos. Bueno... no se si os habéis dado cuenta, pero este es el capitulo 50 de La vida de Johanna Mason, y bueno, quería dedicároslo a todos vosotros, a los que hacéis que esta historia sea posible, ya que seguís leyendo en los buenos y en los malos momentos. (Y en los que tengo imaginación y en los que no) Se que 50 capítulos en una historia, no es algo muy importante, pero es algo, y quiero daros las gracias. Espero que sigáis esta historia durante un tiempo mas, y que disfrutéis de ella, conociendo un poco mejor a Johanna. Otra vez, os doy la gracias. Y aquí os dejo el capitulo 50. Besos! :3



Me desperté en medio de la noche gritando, desorientada. "Estoy en el tren." -Me dije a mi misma. - "Estoy a salvo." Las pesadillas seguían ahí cada noche. Soñaba con Cliff, con Rubi intentando matarme...
Las puertas de mi habitación se abrieron, dejando entrar a un Blight despeinado, con ojeras, y envuelto en un baton azul oscuro. Intente controlar las subidas y bajadas de mi pecho, irregulares, y los espasmos en los hombros.
-¿Otra vez han vuelto las pesadillas?-Pregunto, con voz cansada.
-Nunca se han ido...
Blight se acerco hasta mi cama, y se sentó en una esquina, acariciándome el pelo. Paul, mi hermano, a veces también me hacia eso, y me tranquilizaba infinitamente. Pero esta vez no. Y no es porque fuese Blight. Algo iba mal. Lo podía sentir. Era como una intuición.
-Ya sabes que no se irán... o quizá si, nadie lo sabe. Yo aun no supero mis pesadillas.
-¿Sobre que son tus pesadillas Blight?-Pregunte, y el se quedo mirándome a los ojos, sin responder. Sabia que no le apetecía hablar sobre ello. Centre mi mirada en mis dedos blancos que apretaban fuertemente las sabanas. Decidí cambiar el tema. - ¿Por que te enfadaste con Haymitch Abernathy? Creí que erais amigos.

Blight suspiro, y sonrió de lado. Esta vez, si me iba a responder.
-Hay cosas que aun no puedes saber. Te lo diré. Pero no aun. En el momento adecuado, en el lugar adecuado, lo haré.
-Ya no soy una niña Blight...
-Lo se. Ningún niño podría salir de los Juegos... -Me dedico una sonrisa triste y se marcho.
Pocas veces tenia una conversación así con mi mentor. Profunda, sin acabar odiandole al rato. Blight y yo eramos muy diferentes, y chocábamos. Pero en el fondo, me caía bien. Era algo así como una especie de protector que intentaba hacerse el duro y aparentar que no le importaba nada, pero en realidad, estaba lleno de sentimientos.

No dormí ni un minuto mas en toda la noche. Me quede mirando el frasquito de veneno. Hoy era el día. Hoy llegábamos al Capitolio. Hoy seria mi fiesta en la mansión de Snow.
Había hablado con mis estilistas sobre el tema del vestido. A los del Capitolio les parecía una persona misteriosa, con una energía fuerte. Me habían confesado que algunos me tenían miedo, y otros me veían con futuro de actriz. Ahora, todos creían que mis llantos antes de los Juegos habían sido una actuación. Yo siempre había sido una amenazadora tributo a la que nadie había prestado demasiada atención hasta el momento de la verdad. Genial. Bueno, supongo que eso vendía mas que contar la verdad, como siempre. Así que, para esta ocasión, llevaría un mono negro que consistía en unos pantalones de campana y la parte de arriba, de tirantes, mas ajustada. Llevaba las uñas largas, pintadas de rojo, al igual que los labios. Las puntas de mi pelo negro, las habían pintado también de rojo.
-El rojo es el color de la energía.-Dijo entusiasmada Vibia.
Me maquillaron los ojos de color negro. Tan oscuro, que el color verde de mis ojos parecía resaltar muchísimo.
-Y el verde, es el color de la esperanza.-Prosiguió Vibia.
-Y de tu Distrito.-Añadió Minerva, que andaba cotilleando por los alrededores.

La fiesta comenzó en la mansión de Snow cuando el cielo empezaba a tornarse rojo. Minerva, mi acompañante inseparable, iba conmigo a donde quiera que fuese. Me presentaba a la gente que conocía, me traía copas de bebidas deliciosas, y platos que jamas pudiese haber imaginado. Pero de todas las cosas que había en la fiesta, yo solo estaba pendiente de una. El frasquito de veneno. Lo había metido en un bolsito del pantalón, y pasaba desapercibido. Nadie sabia nada del veneno. Nadie salvo yo. Y nunca lo sabría. Nunca volvería a hablar de ello.
La noche paso rápidamente. Baile con mucha gente. Mucha, mucha gente. Comí hasta reventar. Incluso tome una copa que me hizo vomitar, la cual no sabia que tenia esa función. Y entonces, mientras decidía si probar primero el pato con salsa o la sopa rosa, el Presidente Snow apareció en el balcón, y me dedico un discurso. A mi. Era la hora. Lo que habíamos acordado. Ahora, el único problema seria deshacerse de Minerva. Mire nerviosa hacia los lados, y me excuse. No había sido tan difícil como lo había creído. Me hice con dos copas de un liquido amarillo y burbujeante, y camine por los pasillos de la gran mansión. Me perdí al menos dos veces, lo admito. Pero al final, la gran puerta blanca con las jambas y el dintel llenos de pliegues escalonados, hacia notable que al otro lado se encontraba el Presidente. Pose las dos copas, con manos temblorosas, en una mesa y saque el frasquito de perfume. Eche una gota. Dos gotas. Y al final, el frasquito entero. Era un veneno potente, así que acabaría con el en menos de dos minutos. Suspire. Si algo salia mal, me podía dar por muerta. Mire a los lados, y cogí de nuevo las copas. Entre en la habitación del Presidente.
-Señorita Mason es un placer recibirla. Por un momento pensé que no vendría.
-Lo que digo lo cumplo... -Me senté en una butaca en frente de su escritorio sin preguntar, y deje las copas encima de la mesa. Deje la copa envenenada mas cerca de mi, sabiendo que el no se fiaría de mi. Mas le valía coger la envenenada, no tenia antídoto. Como yo había supuesto, cogió la mas lejana a el. No se fiaba de mi, pero se había equivocado. Hizo amago de llevársela a los labios, pero la separo un segundo antes de beber.
-¿Champagne?-Pregunto. Me encogí de hombros.
-Brindemos.-Respondí.
-¿Por que quiere brindar usted Señorita Mason?
-Por la felicidad de Panem y... su prosperidad.
"Y por su muerte en menos de cinco minutos."-Pensé, y esboce una siniestra sonrisa.
Bebí todo el liquido de la copa, y mire fijamente a Snow, que hacia lo mismo. No podía creer que lo hubiese conseguido, así de fácil.
-Bueno, y ahora... Johanna, deberíamos de empezar a hablar de cosas serias...-Se inclino un poco sobre el escritorio.
Sonreí, y me levante de la butaca donde había estado sentada. Con el brazo, tire las copas y las hojas que había encima del escritorio.
-No hay nada de que hablar Presidente...-Susurre, sonriendo.
El Presidente Snow también sonreía, después de que yo hubiese tirado todo lo de su mesa. Mi sonrisa desapareció. No había ningún rastro de muerte en su rostro.
-Señorita Mason... ¿Cree que no se, que le ha echado veneno a mi copa de champagne?
-¿Que...?
Fue lo único que pude decir antes de que dos hombres vestidos de negro entrasen en la estancia,  me cogieran por los brazos, y me llevaran a rastras hacia la salida.
-Creí que eramos amigos Johanna... Pensé que podría confiar en usted. Que gran decepción.-Dijo Snow, antes de que cerrasen las grandes puertas blancas. Antes de que las cerrasen del todo, vi como me sonreía. Y yo interprete esa sonrisa de una única forma: "¿Pensaste que me ganarías novata? Da tu vida como destruida."