3/21/2015

Blight: capitulo 32

-ATENCIÓN TRIBUTOS, ATENCIÓN. -La voz resonó por toda la arena.- Como felicitación por haber llegado a este punto de los Juegos, queremos regalar a cada Distrito un sustento. ¡Felices Juegos del Hambre! Y que la suerte este siempre de vuestra parte.
Me había quedando mirando al cielo, como si así pudiese conseguir ver a la persona que nos hablaba, pero cuando el silencio regreso, mis ojos encontraron los de Cloe, la cual no parecía haber quitado la mirada de mi. Ella sonrió al ver que la miraba, tranquila, como si acabasen de anunciar que nos dejaban volver a todos a casa. Aunque supongo que un regalo es mejor que nada.
Un pitido sobre nuestras cabezas llamó mi atención, y me pareció ver el reflejo de algo plateado; un paracaídas. Éste cayo a un par de metros detrás de mí, y fui a recogerlo, pero cuando fui a cogerlo, otro pitido proveniente del cielo apareció. Otro paracaídas. Cloe alargo sus brazos y lo cogió sin necesidad de moverse. Cada uno desenvolvimos nuestro paracaídas con ímpetu. En ambos había pan. del mismo tamaño, color y forma. 
-Hey.-Dije, al percatarme de algo.-A Jade también le ha llegado su paracaídas. Mira.
Señalé al techo de la tela verde de la tienda de acampada, donde un paracaídas plateado descansaba. Volví a mirar a mi hermana, que parecía abstraída en sus pensamientos. Yo me encogí de hombros y mire el trozo de pan, dispuesto a hincarle el diente.
-¡NO!-Grito Cloe, quizá demasiado fuerte. La mire sin comprender.-No. ¿No lo has escuchado? Un sustento por Distrito. Tenemos dos.
-Somos dos...-Nos señalé.
-Por Distrito, tonto.-Me dijo muy seria, aunque luego se le escapo una sonrisa.-Es una trampa. Y esperan que caigamos. Apuesto que uno de estos dos nos haría...
¡PUM!
Un cañonazo interrumpió a Cloe antes de que pudiese terminar la frase. Pero lo había entendido. Uno de esos panes podría estar (y muy seguramente lo estaba) envenenado.
-No nos podemos fiar de nadie.-Dijo Cloe, como leyéndome la mente. -Me desharé de ellos.
Me quitó el pan de las manos, y luego, con cuidado, se llevo el paracaídas sin abrir de Jade. Puede que dos estuviesen bien, pero no queríamos correr riesgos. Mi hermana se fue durante un largo rato, y después regresó, sin ninguno de los tres panes. Jade seguía durmiendo plácidamente. Ambos queríamos dejarla dormir y tener un rato a solas. Hacia mucho tiempo que no teníamos un momento hermano-hermana apropiado.
-Deberías dormir...
-Otra vez me lo dices...-Refunfuñó Cloe.-Dormiré por la tarde.
-Antes dijiste que dormirías por la mañana.
-Pero si no tengo sueño...-Suspiró, y cambió de tema.-¿Sabes lo bueno de todo esto? Que Jade confiara en nosotros ahora.
-Jade confiaba. La que no lo hacia era Blade...-Dije.
-Respecto a Blade...
Suspire, y  crucé los brazos. Iba a ser dificíl hablar sobre ello.
-Solo me protegí.-Me defendí.
-Lo sé.-Contestó Cloe.
-Quería mataros a vosotras también. A todos.
-Quería ganar...
-Sí, pero... No sé. La otra noche estuvimos hablando...-La confesé.-Ella me salvó la vida...-Miré a mi hermana. No parecía perpleja, ni enfadada de que la hubiese mentido. Solo me escuchaba.- Y que ahora me quisiese matar me ha dejado tan... ¿Raro? Es una sensación extraña.
-Todo aquí lo es Blight.-Ella me paso un brazo por los hombros. Yo deje mi cabeza en su hombro y note como me daba un beso en la mejilla.
-Quiero salir de aquí contigo...
Otra vez retomaba el tema. Ya sabía que era imposible. Pero en verdad, quería saber si había alguna posibilidad de que abandonase su idea de protegerme y que pensase en ella misma... No respondió. Al menos no a lo que la acababa de decir.
-¿Te has fijado en lo silencioso que está todo? Ni siquiera hay viento...
Levanté la cabeza para comprobarlo.
-Eso es... ¿malo?-Pregunté, temeroso.
-No lo sé...


Nos quedamos así un buen rato, hasta que tuvimos hambre. Comimos y volvimos a la misma posición que antes, pero de varias formas; Sentados en el suelo y apoyados en la tienda de campaña, Cloe sentada y yo tumbado con la cabeza en su regazo, yo reclinado sobre la tienda y Cloe entre mis piernas mientras jugaba con su pelo... vigilando, disfrutando del tiempo. Ella me hablaba sobre su vida, yo de la mía... Ambos queríamos saber más el uno del otro, pero nunca sin dar tantas pistas como para que la audiencia se enterase de que realmente eramos hermanos. Hasta que Jade pareció despertar.
-Buenos días... O tardes. ¿Qué hora es?-Dijo nada más salir de la tienda, con mala cara.
-Ojalá lo supiese...-Dijo Cloé.-Pero por la posición del sol y las sombras que hay, apostaría a que pronto anochecerá.
-¿Alguna novedad?-Preguntó la chica del uno.
-Nada.-Respondí..
-Un cañonazo. No sabemos de quien es.-Añadió mi hermana.
-Bien...-Dijo Jade, y se sentó a nuestro lado, pero a una distancia poco cercana.-Tengo esta parte dolorida todavía.
Se señaló la zona de los dedos que había perdido.
-Es... normal...-Dijo Cloe.-Si sales de esta, te seguirán doliendo con el paso de los años.
-Saldré de esta.-Dijo Jade, corrigiendo a Cloe.-No es una posibilidad...
-Bueno... habrá que jugar para verlo...
Jade levantó la vista de su mano y miró a Cloe, alzando una ceja. Sabía como lo había comprendido la chica del 1. Como un desafío. Intenté cambiar de tema.
-¿Quién apostáis que ha muerto?-Sonaba tan raro eso de mi. Pero no quería peleas. No ahora. Y menos una entre Jade y mi hermana.
-Algún estúpido de los Distritos más bajos...-Respondió Jade.
-O algún estúpido del 2 y del 4... Todo es posible.
Otra vez...
-Habrá que volver de caza pronto...-Dije.
-Cuando se acabe la carne que tenemos...-Respondió Jade.
-Sí...-Añadió Cloe.
Jade se levantó y se dirigió a la caja de las armas. Vi como se colocaba dos cuchillos en el cinturón y se guardaba otro dos, uno en la bota y otro en la manga del jersey. Cogió una espada y volvió hacia nosotros.
-Voy a investigar. Volveré pronto.
-¿Sola?-La dije.
-No se que hacer aquí... Tendré cuidado con tus trampas. Si grito no vengáis. Puedo poneros en peligro...
-Pero se supone que somos...-Se quejó Cloe.
-Venid solo si grito vuestros nombres.
-Esta bien...-Dijimos Clo y yo al unísono. Jade nos miró una última vez y se marchó.


La oscuridad volvió a la arena. Una vez más. Cenamos sin Cloe. No había habido cañonazos ni habíamos escuchado gritos. No estaba tranquilo, y su ausencia a estas horas me inquietaba.
-No me fío. ¿Y si se ha ido a buscar al resto de profesionales?-Preguntó Cloe.
-Ella no es así.
-¿Y tu que sabes?
-Lo intuyo...
El sello del Capitolio distrajo nuestra conversación. Solo había muerto una persona hoy; Shirley, la chica del ocho. El ocho se había quedado sin tributos. Y uno de ellos había sido matado por mi.
-Yo me voy a ir a dormir...-Anunció Cloe, bostezando.-Me muero de sueño. ¿Vigilas tu?
-Si, claro...
Cloe entró en la tienda, y yo me volví a quedar solo, acompañado de la oscuridad. Era terriblemente aburrido estar solo, y más de noche. El aburrimiento y el sueño se juntaban con el miedo. No debió de pasar mucho hasta oír unos chasquidos. Me levanté rápidamente, con mis armas en alto, listo para atacar y para gritar. Pero me tranquilicé al ver a Jade. Y venía sola. Cuando llegó a mi altura, se deshizo de todas las armas ocultas que llevaba.
-¿Qué tal... todo?-Pregunté, en un tono de voz más bien bajo.
-Todo sigue igual. No he visto a nadie, y tampoco animales aunque la verdad es que no me he fijado mucho en ellos.
-¿No te has topado con nada?-Pregunté, mientras Jade se deshacía su coleta y metía sus dedos entre los mechones de su pelo.
-No... ¿Y Cloe?
-Durmiendo.-Respondí.
-Vigilaré yo. Ve a dormir.
-¡No!-Dije, algo más alto de lo que quería. Jade me miró fijamente a los ojos. Sabía lo que pensaba. Que no me fiaba de ella. Intente disculparme.-Haremos guardia los dos. Yo estoy bien.
-Tenemos que aprender a confiar unos de otros Blight.
-Si lo hago...-Me excusé.
-Creí que tu eras diferente. Que tenías algo conmigo.
-¿Algo contigo?-Pregunté confundido.
Jade suspiró, mirando al cielo. Luego volvió la vista a mi y nuestras miradas se encontraron por unos segundos. Me sentía tenso, nervioso y a la vez bien. Jade para mi era como una caja llena de explosivos. En menos de un segundo, pasó una de sus manos por mi cuello y me atrajo hacia ella. Su boca se encontró con la mía, y yo volví a ser presa del aturdimiento. ¿A que jugaba Jade? ¿No le había dejado claro ya todo? Quería deshacerme de ella, pero me sentía tan bien a su lado... Allí, en los Juegos, no importaba nada. Todo era como un sueño.
Jade se separó de mi, pero yo tardé algo más en abrir los ojos.
-Lo siento...-Se disculpó la chica.
Miré al cielo en busca de una respuesta que pudiese valer para aquel beso. Pero la única respuesta que encontré fue un punto rojo que cada vez se hacía más y más grande. Una bola de fuego venía hacia nosotros.
-¡Corre!-Grité, y salí corriendo a la tienda para despertar a Cloe. Jade apareció detrás e mi en poco tiempo. Cloe se despertó confusa. Alguien grito que no había tiempo de explicaciones, aunque no sabía con exactitud si había sido yo o Jade.
Salimos los tres de la tienda cuando la bola de fuego impactó en el suelo, a unos quince metros de nuestra posición. Miré al cielo de nuevo y me di cuenta de que esa no iba a ser la única. Había más. Muchas más. ¿Meteoritos? Todo podía pasar ya... Más grandes o más pequeñas, más lejos o más cerca. Cientos y cientos de bolas de fuego caían del cielo.
















3/15/2015

Johanna: Capitulo 57

Holaaa! Bueno, antes de nada quería disculparme por no haber subido nada de nada durante esta semana, pero es que a parte de los exámenes he tenido algunos problemillas y no he tenido tiempo. Espero que os guste el capítulo, aunque sea algo corto, y gracias por leer! Un beso!



No había dormido bien por la noche. De hecho, no recordaba cual había sido la última noche que había dormido bien. Probablemente hubiese sido antes de los Juegos, cuando las cosas eran normales y llevaban el ritmo que debían llevar.
Un ruido fue lo que me hizo mirar a la ventana abierta. El frío entraba por ella, y también la luz de la luna que despejaba un poco la de la oscuridad. Me deshice de las mantas que me cubrían y me acerque a ella para mirar, con las piernas temblando.
No me asustaba la oscuridad. Me asustaba lo que la oscuridad ocultaba. La oscuridad no hacia daño, las personas lo hacían.
-¡Hey! ¿Me ayudarías a subir?
Di un respingo.
-¿Qué? ¿Quién eres...?
-¿De verdad lo preguntas? Bah, ya subo yo solo.
En apenas unos segundos una pierna colgaba desde el alféizar de la ventana hasta mi cuarto. Luego vino la otra pierna, un brazo agarrándose al marco de la ventana, y un cuerpo cayendo sobre mi.
No me preocupaba. En el fondo sabia quien era.
Parker.
Lo que si me preocupaba era Blight. Me había advertido que estar con aquel chico iba a perjudicar a mucha gente. Pero sentía que no podía hacer como si el chico no existiese. Había algo en mi interior que me decía que con el estaría bien, a salvo.
-¿Qué haces aquí Parker, es que no duermes?
-Creí que a las chicas les gustaban las sorpresas...-Se quejó.
-Depende que sorpresas... hay malas y buenas.
-¿Soy una sorpresa mala? Eso no te lo crees ni tú.
-Son las cuatro de la mañana...-Susurré, al ver que Parker levantaba la voz.
-Sabía que estarías despierta.
-¿Como lo sabías?
El chico se encogió de hombros y acto seguido me dio un beso. Yo no lo evite. Me acerqué mas a él y le acaricie el cuello y los hombros, pero después me separé resentida al recordar las palabras de Blight.
-Debes irte. Al menos por ahora...
-Oh, venga Johanna, no vamos a hacer nada raro, solo venía a decirte buenas noches. No creas que soy...
-Lo sé. Pero ahora mismo no es buena idea que estés por aquí. Estoy agotada.
-¿Por que? ¿A ocurrido algo?
Me mordi el labio y mire al suelo. Sabia que Parker era cabezota, así que decidí hablar.
-No doy una buena imagen al Capitolio si me ven contigo.
-¿Por que no?-Se quejó de nuevo.- El Capitolio y el estúpido Presidente no deben interferir en nuestra vida. Podemos hacer lo que queramos.
-No, no podemos. Esto es serio. Es peligroso para ti.
-¿Para mi? Llevo corriendo peligro toda mi vida. Un poco más de riesgo no me va a matar.
-No juegues con fuego... al final te quemarás.-Le espeté. Yo lo había hecho y había quedado mal parada.
Parker contuvo las respiración unos segundos y después dio un puñetazo no demasiado fuerte al colchón de mi cama.
-Me voy.-Dijo, levantándose de la cama y acercándose a la ventana.
-Deberías.-Le recomendé, aunque me dolía admitirlo.
-Mañana vendré a...
-No.-Le corté.-No vengas. Por un tiempo... Aquí no...
-¿He hecho algo mal?
-Lo he hecho yo...
Parker miro al suelo, dispuesto a darse la vuelta. Le dolía tanto o más que a mi. Yo lo sabía. Pero era por su bien, o al menos, eso intentaba decirme a mi misma.
-Parker...-Cogí uno de sus brazos antes de que se diese la vuelta por completo. El se giro, y me miró. En sus ojos podía ver la esperanza. Me acerqué a sus labios y le di un beso. Luego me aparte y cerré la ventana.

Los siguientes días pasaron para mi rápidamente. Decidí no ir a las clases. Decidí no ver a nadie salvo a mi hermano. Me pasaba las mañanas, las tardes y las noches sentada en una esquina del sofá del salón, en una silla de la cocina, o en mi cama con las rodillas pegadas al pecho, pensando. Pensando en Parker, en Blight, en mis padres, en los Juegos, en mi vida si nunca hubiese sido seleccionada para ir a ellos...
Intentaba dar lo mejor de mi misma en todo. Pero no podía.
Me pasaba los días sola. Completamente. Incluso por la noche, porque Paul quedaba por la noche últimamente. Había sopesado diferentes opciones de las escapadas nocturnas de mi hermano; ¿Más dinero? ¿Amor? ¿Negocios? No lo sabía. Y el no parecía a estar dispuesto a contármelo, al menos pronto.
Willow no me visitaba.
Parker no venía, como le había dicho.
Blight parecía estar desconectado del mundo, o al menos del mío.
Y mientras, yo me hundía. Sin nadie que lo pudiese ver. Sin nadie que me rescatase. Porque al fin y al cabo estaba sola.

3/04/2015

Blight: Capitulo 31

La noche llego, y con ella el miedo de la soledad. Siempre había intentado huir de la soledad cuando era pequeño y no tenia ni un amigo en todo el Distrito. Luego conocí a Rosie, y ahí fue cuando empece a añorar ese sentimiento a veces tan necesario de no tener a nadie a tu alrededor. Pero ahora, en mitad de la oscuridad de los Juegos, solo, y con el único pensamiento de donde podrían estar Jade y mi hermana, estar solo no ayudaba mucho. Me pregunte que harían los tributos que estuviesen solos en todo esto, sin aliados. Y en el mismo momento en el que lo pensé supe que aquellos chicos que pasaban por esto solos eran unos verdaderos valientes.
También temía el momento en el que Jade me preguntase donde estaba Blade. Mi cara me delataría y ella averiguaría que estaba muerta por mi culpa. Porque yo la tire por el precipicio. Recordaba la regla que había impuesto yo mismo. Si alguien de nosotros cuatro trataba de matar a otro de nosotros, su destino seria la muerte. Yo había matado a Blade. Pero Blade había intentado matarme antes. ¿Estaban Jade y Blade de verdad tan unidas? Porque al fin y al cabo, en realidad parecía que se odiaban la una a la otra.
Pero no podía mentirme. No a mi mismo. Quizá podía sonreír a mi hermana, pero no podía sonreír dentro de mi. Creo que si tuviese que elegir un color para describirme, seria el negro. Me sentía como un verdadero asesino. Antes de eso, no hubiese sido capaz de hacerle ningún mal a nadie, y ahora, le había quitado la vida a dos personas inocentes... o al menos una de ellas lo era. No me permitía mucho pensar en el chico del ocho. Yo le había matado. A un chico como yo. Con familia, con amigos, quizá con alguien especial, con sueños, ilusiones... ahora muertos.  Todos ellos. El chico, las personas que le querían y sus ilusiones. Gracias a mi. Y luego estaba Blade... no quería negar que me sentía culpable de su muerte, pero muy en el fondo, algo decía que se lo merecía. Y sinceramente, ese algo me aterrorizaba, porque yo no era cruel. O al menos el Blight que yo conocía no lo era.
-Ten cuidado por donde pisas, eso parece una trampa de Blight...
Fue un murmullo. Un susurro no mas fuerte que el sonido del viento, pero lo escuche, y reconocí la voz de Cloe. Estaba bien. Ella y Jade. Lo sabia porque no había habido cañonazos desde el de Blade. No creo que ellas no estuviesen tan poco preocupadas. Me levante de inmediato, y las vi, tambalenadose entre los arboles cubiertos de oscuridad.
-¡Habéis llegado! -Dije, levantando la voz por encima del murmullo que ellas utilizaban, pero no tanto como para romper el equilibrio de la naturaleza. Pero no estaban tan bien como yo había imaginado en un principio. Tal vez llevasen al hombro cada una dos animales despellejados, pero las caras de las chicas demostraban una inmensa preocupación. Y cuando pasaron a mi lado y se metieron dentro de la tienda sin dirigirme la mirada siquiera, mis sospechas se confirmaron. Pase adentro con ellas. No había luz, pero ellas no dejaban de parlotear.
-Tenemos que actuar rápido. -Dijo Cloe, mas seria que de costumbre.
-No veo nada, pero te aseguro que tengo la mano completamente anestesiada. No la siento.-Dijo Jade demasiado rápido.
-Tenemos que hacer algo.-La respondió mi hermana.
-¿El que?-Pregunto Jade. Yo solo estaba ahí de observador, y no entendida nada.
-Necesito verte la mano.
-No hay luz. No habrá luz hasta el amanecer Cloe.
-Sera demasiado tarde. ¿Y si hacemos un fuego?
-Demasiado peligroso.
-Necesito verte la mano.-Chillo mi hermana, histérica.
-¿Que ocurre?-Pregunte, pero ninguna de las dos chicas me presto atención. ¿No se daban cuenta de nada? ¿De que Blade no estaba?¿O ya lo sabían? Entonces sonó el himno del Capitolio, que anunciaba los tributos caídos del día. Mi corazón empezó a latir tan rápido que podía apostar a que ellas lo oían.
-¡SI!-Grito mi hermana, tal vez demasiado alto. -¡SI, SI, SI! ¡Era lo que necesitábamos!-Y dicho esto, se llevo a Jade fuera, donde la luz del símbolo del Capitolio iluminaba nuestras caras.
No me di cuenta de que Cloe estaba aprovechando la luz que ofrecía el símbolo para mirar la mano de Jade. Y no me di cuenta de la importancia de la situación hasta que vi un par de dedos de su mano completamente negros, como si estuviesen podridos. Había odio hablar de eso, necrosis. En el siete, era frecuente en épocas de invierno debido a las bajas temperaturas, y solo había una solución. Y sabia que Cloe también sabia cual era la solución.
-¿Ha muerto Blade?-Pregunto Jade, con voz infantil. Mire al cielo y vi a Blade, con su sonrisa de lado dispuesta a hacer cualquier cosa para salir de aquí como vencedora. Nunca mas volvería a ver esa sonrisa siniestra. La cara de Blade fue sustituida por la de Randall, tributo del nueve.
-Si...-Susurre.
Pero como si no tuviese importancia, la voz de Cloe corto la conversación.
-Jade, no vas a recuperar los dedos.
Hubo silencio. Espere chillidos histéricos por parte de Jade, pero no. Suspiro, cerro los ojos y los abrió de nuevo, y su voz dejo de ser infantil. En esos momentos parecía cien, o mil años mayor.
-¿Y que se supone que tenemos que hacer?

Cloe me obligo a encender un fuego pequeño, pese a las oposiciones de Jade. Las chicas se sentaron frente a frente. Aunque lo habían preparado todo muy deprisa, ahora parecían tranquilas y calculadoras. No podía haber fallos. Mientras Cloe había preparado las telas mas limpias que había encontrado a su lado, había esterilizado un cuchillo de varias formas, y había colocado a su alrededor cantimploras y cantimploras de agua, Jade se veía nada nerviosa, mirando las opciones de por que había ocurrido eso. Sus mejores opciones habían sido o infección, o veneno.
Mi hermana me había ordenado sentarme al lado de la chica. No me gustaba esto. Sabia que Jade gritaría, pero se sentía tan segura. Casi mas que yo.
-¿Estas lista?-Pregunto mi hermana, con voz de anciana. Su cara estaba apenas iluminada por la antorcha.
-Lo estoy. Es esto o la muerte, y no pienso morir aquí. Perder un par de dedos no es para tanto.-Soltó una risita y la tendió la mano, que estaba mucho peor que antes cuando solo habían transcurrido cinco escasos minutos.
Mi hermana cogió el cuchillo mas afilado. Un golpe seco, eso bastaría. Yo le tendí un trozo de tela a Jade para que lo mordiese. Esta lo sujeto con la mano izquierda tambaleandole un poco.
-Contare hasta tres...-Advirtió Cloe, y Jade asintió.-Una..., dos...-El cuchillo corto el aire. Escuche el sonido del metal rasgando la piel, chocando contra el hueso y los gritos ensordecedores de Jade. La sujete por los hombros con toda la fuerza que pude, pero la chica se retorcía de dolor en ellos, y recordé la vez en que había metido el dedo en mi herida y me había hecho desmayarme. Todos sufríamos en los Juegos.-... y tres.-Termino Cloe.
Jade seguía contorsionándose mientras yo la abrazaba e intentaba calmarla, aunque sabia que en esos momento en lo único que pensaba era en el dolor. Mi hermana ya había envuelto su mano en varias telas que pronto se habían empapado de sangre rojiza. El principal objetivo ahora, era que no se infectase. Algo difícil en los Juegos, y que probablemente Cloe no le hubiese dicho a Jade. Aunque hubiese muerto en un par de horas si Cloe no hubiese cortado los dedos de la chica. Jade, poco a poco, se fue calmando. Yo no la solté. La limpiaba las lagrimas de las mejillas, la acariciaba el pelo, y la prometía que todo pasaría dentro de poco. Finalmente, no se si por el dolor o por el cansancio, Jade se quedo dormida en mis brazos. Mientras mi hermana trabajaba en su salud, yo la contemplaba. No se donde mi hermana había aprendido todos aquellos detalles de sanidad, pero era de increíble ayuda en aquellos momentos. Pase de mirar a Cloe a mirar a la chica dormida de mis brazos. Nunca antes había tenido unos sentimientos tan raros hacia una persona. Jade me hacia sentir cosas muy diferentes hacia ella, desde odio a admiración pasando por ternura y envidia. Y lo peor de todo, era lo parecida que era a Rosie... y lo que me dolía tenerla al lado y saber que nunca volvería a ver a Rosie.
- ¿Estas pensando en Rosie, no es así?-La voz de mi hermana me sorprendió y di un respingo.
-¿Como lo sabes?
-Eres tan fácil de leer...-Suspiro.-Ella te quiere. Rosie, digo. Lo hará siempre.
-Lo se.-Respondí.
-Lo digo en serio.
-Lo se...-Yo suspire esta vez.- Si no salgo, tienes que decirla...
-Ya lo harás por ti mismo.-Dijo, y la mire. Ella levanto la mirada hacia mi, y nuestros ojos se cruzaron.
-Duele que no puedas pasar el tiempo que te mereces con una de las persona que mas quieres en el mundo.
Cloe pareció comprender.
-Yo siempre estaré ahí. Contigo. Pase lo que pase.
-¿Y si morimos los dos?-Pregunte.
-Entonces cuidare de ti en el otro lado.
-¿De que? Se supone que si morimos ya no hay nada de lo que nos debamos de proteger.
-Blight, yo siempre te protegeré. Aunque no haya nada de que protegerte, lo haré siempre.-Suspire, y antes de decir algo, Cloe me interrumpió.-Deberías ir a dormir... ha sido un día largo.
-¿Y tu?
-Te despertare en un par de horas...
Le pase a Cloe el cuerpo de Jade, que ahora parecía diminuto. Jade tenia una mano agarrada a mi camiseta fuertemente. La otra estaba en un gran envoltorio de vendas. Me levante sacudiéndome los pantalones y me dirigí a la tienda.
-Blight...-Dijo Cloe antes de que entrase.-No te culpes por lo de Blade.
-¿Como lo sabes?
-Lo noto en tus ojos... No se como fue, y si quieres hablar de ello te escuchare, pero se que lo hiciste para salvar tu vida. Siento no haberte podido ayudar.
-No te preocupes, fue mi lucha.
Ella sonrió, y volvió a sus quehaceres.
Me tumbe en el suelo de la tienda y me cubrí con la única manta que Cloe había dejado, la mas sucia. Genial... Me acomode, y suspire. Escuche a mi hermana tararear una canción. La canción que siempre tarareaba. Y gracias a ella, me quede profundamente dormido...

Cloe me despertó al amanecer. Esa noche no había tenido pesadillas. No había soñado nada. Increíble. Estaba algo molesto con ella porque no me había despertado, aunque me prometió que dormiría durante la mañana, aunque debía de cuidar de Jade, ya que parecía estar débil. Jade seguía durmiendo. No queríamos molestarla, y quizá cuando despertase sentiría un dolor horrible, y yo había agotado las medicinas.
-Tienes que dormir...-Le dije a Cloe, mientras me llenaba el estomago con el conejo que habían cazado el día anterior.
-Ya te dije que lo haré...
-Tienes una cara horrible.-Me queje.
-Pues la tuya no se queda lejos Blight.-Me espeto, utilizando el mismo tono, y después se rió. Y mis carcajadas se unieron a las de ella.
-Tienes una cicatriz espantosa en la mejilla.-Dije entre risas.
-Y tu tienes los dos ojos morados. Y la cara llena de heridas. ¿No te duele?
Me toque la cara.
-No. Aunque parezca increíble y debería de estar arrastrándome por el suelo me siento bastante bien.
-Seguro que si ahora hacemos una guerra de barro te gano...-Dijo ella, mirándome picaramente.
-¿Segura?-Respondí, siguiéndola el Juego, pero algo nos corto nuestro divertido desayuno.
-ATENCIÓN TRIBUTOS, ATENCIÓN...








2/28/2015

Blight: Capitulo 30

Nadie me llamo para despertarme a la mañana siguiente. El cañonazo lo hizo. Me quede sentado sobre las mantas tiradas en el suelo de la tienda de acampada, jadeando. La pesadilla no había sido de las mejores, y el corazón me iba a mil por hora. Blade seguía durmiendo tranquilamente, o al menos eso parecía. Nunca me podía fiar de ella, siempre estaba alerta.
Me deshice de las mantas y salí de la tienda tan rápido como pude. Y eso fue lo peor. Darme cuenta de que era de día y que ellas no estaban por allí. Sentía un nudo en la garganta, un dolor en el pecho, y pinchazos en el estomago. Saque el cuchillo de mi cinturón y adelante el brazo derecho para protegerme. Tenia miedo. Aquel cañonazo no podía ser de ellas. Ni de Cloe, ni de Jade. Cloe... tenia que encontrarla.
- ¡CLOE!-Grite. Tenia la garganta seca, así que se me quebró la voz, pero volví a intentarlo.- ¡CLOE!
Me sentía impotente. No estaban allí. Y no podían haberse ido sin avisar. Baje la colina que nos separaba del agua estancada, y camine con las piernas temblando, al igual que mis brazos.
No sabia si gritar, quedarme callado, o correr. Medite mis posibilidades. Si gritaba y alguien andaba cerca, me mataría. Si no gritaba y alguien andaba cerca, Cloe o Jade podrían morir. Si corría me podría encontrar con alguien que acabaría matándome.
-¡CLOE!,¡JADE!
No podía creerme que Blade no se hubiese enterado de nada... Pero, ¿Y si era eso lo que querían? Apartarnos, y matarnos cada una por su cuenta. Temblé mas aun. ¿Era eso posible?
- ¡CLOEEE!
Ya no sabia que hacer. Me estaba alejando demasiado de nuestro lugar de encuentro, y en lo único que me fijaba era el suelo. El lugar estaba plagado de las trampas que había hecho anoche... Las trampas... ¿Y si habían muerto por mi culpa? Llene mis pulmones de aire para volver a llamar a mi hermana cuando Jade apareció a mi lado. Instintivamente, moví el brazo con el que sujetaba el cuchillo hacia la chica.  
-Hey, ¿Estas bien? Estas temblando mas que un perrito mojado.-La tierna voz infantil de Jade había regresado, pero ya no lograba engatusarme como antes.
-¿Donde esta mi her... Cloe?-Me mordí la lengua. Casi lo soltaba.- ¿Donde esta Cloe?
Seguía apuntándola con el cuchillo, algo que hizo que pusiese una mueca rara. Ella alzo las manos, como diciendo: "Yo estoy de tu lado, y siempre lo estaré." Ya, claro...
-Hemos bajado a recoger un poco de agua. Se están acabando los suministros. Jasper, Blade y yo no supimos controlarnos. Hoy por la tarde iremos de caza. De verdad Blight, yo nunca os haría daño. Os salve, ¿Recuerdas?
-Si, nos salvaste, y te lo agradezco. Pero lo hiciste por algo. Eso también lo recuerdo, por mucho que me desmayase. Me dijiste que me necesitabas para algo, y aun no se ni para que.
-Te lo diré, ¿ Pero quieres hacer el favor de bajar el cuchillo? Tu dijiste que...
No la escuche mas. Acababa de ver a mi hermana acercándose hacia nosotros, por lo que aun con el cuchillo en mano, corrí hacia ella. La abrace. No se si alguna vez había necesitado el abrazo de alguien mas que aquel. Ella me devolvió el abrazo con fuerza y me acaricio el pelo. 
-¿Estas bien?-Me susurre.
Me force a mirar el suelo, y en concentrarme en que las lagrimas no saliesen de mis ojos.
-Tengo miedo-Ya estaba. Ya lo había dicho. No necesitaba esconderlo mas, ya estaba harto de hacerlo.-Todo el mundo me dice siempre que no debo tener miedo. Pero no lo entiendo. El miedo es algo normal. Siempre he intentado ocultarlo, pero ahora me doy cuenta de lo estúpido que es. Tengo miedo a perderte Cloe. Ahora que te he encontrado no puedo dejarte ir. En cierto modo estar aquí, en los Juegos, es un milagro por haberte conocido, pero no puedo soportarlo mas. Vivo asustado de levantarme un día y darme cuenta de que tu no estas. No creo que fuese capaz de vivir con ello...
Mi hermana me envolvió en sus brazos, y le hizo una señal a Jade. La chica del 1 se retiro, y nos quedamos los dos solos. Lo necesitaba. Me daba igual lo que el resto pensase de mi. Pronto, o ellos o yo estaríamos muertos.
Me limpie algunas lagrimas que habían caído por mis mejillas. No quería llorar delante de ella. Quería decirla que tenia miedo, no demostrar debilidad. Tener miedo y ser débil no tiene nada que ver. 
-Yo también tengo miedo Blight. Lo sabes. Y créeme, yo tampoco podría vivir sin ti. Pero tengo que sacarte de aquí. Hace mucho prometí cuidarte hasta el final, no solo a mama, si no a mi misma. Y no pienso romper la promesa. A partir de ahora, esto se va a complicar aun mas. 
-Lo se, lo se... Pero no quiero que cuides de mi. Quiero que cuides de ti también. Si tengo alguna posibilidad de salir de aquí, quiero ganármela por mi mismo.-Suspire.- Si salgo tengo la impresión de que todo cambiara. 
Cloe me sonrió y me revolvió el pelo.
-Saldrás. Y lo hará. Pero las personas aprenden de los momentos difíciles de la vida. Si todo fuese fácil, nada tendría sentido. Yo he sufrido aquí mucho, pero es donde he aprendido a apreciar la vida, y lo bonito de las cosas del día a día. Como ver cambiar el color del cielo, o observar las chispas de la hoguera. Todo en si es precioso si sabes como mirarlo. 

Cuando Cloe y yo regresamos, Blade ya había despertado. Jade había recogido las cosas y había comprobado que estábamos muy escasos de comida, así que abrió la ultima lata de caldo que quedaba, y nos dio a Cloe y a mi una manzana para cada uno. Mientras que Blade y ella compartían una naranja. La comida fue calmada. Ellas dos murmuraban cosas, yo lo hacia con Cloe... aunque realmente mi hermana intentaba tranquilizarme por todo mas que cualquier otra cosa. Yo se lo agradecía enormemente. Una vez acabamos, Jade se puso en pie.
-Cloe y yo vamos a ir a cazar.-Informo la chica.
-No-Dijimos Blade y yo a la vez. Mis ojos se encontraron con sus ojos azules y volvimos a mirar a Jade.
-Nosotras somos las que mejor cazamos a distancia.-Dijo Jade.
-Y tu no puedes ir Blight, aun estas débil.-Dijo Cloe.
-¿ Y yo por que no?-Se quejo Blade.
-Tu siempre haces ruido al pisar. Asustarías a los animales. Son animales Blade, no personas... Vosotros protegeréis esto.-La dijo Jade.
-Diras que yo lo haré. No creo que el pueda hacer mucho...-Blade me señalo con el dedo indice. Yo puse los ojos en blanco.
-Esta bien, esta bien... nos quedaremos. -Dije al fin. -Pero volved antes de media noche. 

Jade y Cloe partieron nada mas que recogimos las cosas que habían quedado tras la comida. Otra vez, volvía a quedarme a solas con Blade, y no me gustaba. Hoy me negaría a vigilar con ella por la noche. Otra vez, volvimos a sentarnos al lado de la tienda, aunque Blade dejo de lado su afición de afilar sus armas, a utilizar un cuchillo para limpiarse las uñas.
-¿Quieres dejar de mirarme?-Me espeto.
-¿Y que quieres que haga? Esto es muy aburrido. 
-No es mi problema Blight.
-Al menos si quisieses hablar sobre algo...
-Si esperas que te cuente como fue mi infeliz y corta infancia, estas muy equivocada.
-Oye... mi infancia tampoco fue tan feliz como crees.
-Si claro, ¿Te pegaban tus padres?-Pregunto Blade. No conteste, e increíblemente, no sentí pena por no estar en el 7 junto a mi familia. Quería a mis padres, pero mi madre me había mentido durante toda mi vida, y mi padre no siempre me había tratado bien.-Lo siento...
-Es igual.-Dije, y me levante.Me lleve las manos a la cintura e inspire el aire del lugar. Recordé lo que me había dicho mi hermana, disfrutar de las pequeñas cosas en cualquier lugar porque ya no teníamos tiempo. Entonces fue cuando sentí que algo tiraba de mi y me hacia caer hacia delante. Mi cuerpo fue arrastrado hacia atrás mientras yo daba manotazos al aire intentando darme la vuelta y ver lo que ocurría. Una vez me quede quieto, lo comprendí.
- ¿Que haces?-Estaba en shock. Blade me había atado un pie con una cuerda, (¿de donde la habia sacado?), y ahora estaba intentando atarme las manos. Me zafe de ella, pero era lista. Apoyo el cuchillo con el que había estado limpiando sus uñas y lo hundió un poco en el lugar donde tenia mi herida. A pesar del medicamento, aun dolía demasiado. Grite, pero Blade me tapo la boca.
-Aun no... espera.
-Creí que me respetabas.
-No te respeto. Te dije que tu nombre merecía ser recordado, nada mas. ¿Y sabes? Las personas cuyos nombres deben de ser recordados tienen posibilidades de ganar. Solo me se tres nombre en toda la arena. El de Jade, el tuyo, y el mio. Los demás son tan tontos que podrían matarse a si mismos...-Intente quitármela de encima.-Tranquilo, después de ti, ira Jade. Y quien sabe, igual tu amada también.
-Cloe no es mi amada...
-Me da igual lo que seáis.-Me dio la vuelta, de forma que no podía mover un musculo de cintura para arriba.-Perfecto... Esto va a ser tan fácil...
Seguía sin creérmelo. Seguía esperando despertarme de la pesadilla. 
-Blade, por favor...
La chica se burlo de mi. Vi de soslayo como pasaba dos dedos por la hoja del cuchillo comprobando que cortasen. Luego se agacho a mi lado, y me corto en la mejilla. Apenas dolía, pero un hilillo de sangre corría por mi piel. El siguiente fue en el brazo, y dolía mas. Luego en el otro brazo. En la espalda (con la que chille mas alto que ninguna)...
-¿Estas intentando que me desangre?-Pregunte tras el corte en la espalda. Blade se rió. Intuí que eso era un si.-Jade y Cloe vendrán.
-Y tu ya estarás muerto...
Blade se dio la vuelta. Tenia una gran indumentaria de armas tras ella, y deicidi que esa era la mejor oportunidad de atacar contra aquella loca. Como pude, me puse de pie. Me sentía muy debilitado, pero tenia que luchar por mi vida. Como le había dicho a Cloe, esta vez era mi lucha. Blade se dio cuenta de que me ponía en pie, y se giro. Lo siguiente no lo vi venir. Con todas sus fuerzas, me clavo el cuchillo con el que me había cortado en la pierna débil. No justo en la herida, mas arriba, pero aun así mi pierna no funcionaba bien. Tras eso, me rodeo con el brazo derecho la espalda, y me dio dos puñetazos en el estomago. Caí de rodillas, y ella me dio una patada haciendo que cayese de costado.
Aquel era el fin, no había mas.
Me sentía estúpido por haber confiado lo mas mínimo en ella. Me sentía traicionado. Sentía tantas cosas que no podía enumerarlas. Entonces tuve la mejor idea del mundo en aquel instante, tras mucho mirar a la chica del dos que se demoraba en acabar con mi vida. Esta vez, el chico el 7 a quien infravaloraba la ganaría la batalla. Ella estaba justo en la pendiente, al lado de mis pies, y creía que estaba demasiado débil para darme cuenta de nada. Si caía, esto me haría ganar unos cuantos segundos para deshacerme de los nudos. Así que choque rápidamente mi pierna con las suyas. Blade perdió el equilibrio, se cayo, y rodó colina abajo. No era muy empinada, pero bajaba rápido intentando agarrarse a cualquier cosa que encontrase. Perdió su cuchillo mientras descendía, y finalmente, paro de rodar cuando llego al agua. Me arrastre hasta las armas de la tienda para coger cualquier cosa que rompiese las cuerdas, entonces sonó el cañonazo. Me deshice de las cuerdas de las manos, de la del pie, me hice con dos cuchillos y me acerque a la pendiente, en posición de defenderme. Para mi sorpresa Blade seguía allí. Y siguió sin moverse cuando el aerodeslizador vino para llevarse su cuerpo. Luego me encontré solo.
Baje con cuidado hasta donde Blade había estado minutos antes. Todo lo que había pasado en un par de minutos era increíble. Estábamos hablando, y de repente, había tratado de matarme. Me fije en el suelo. Había una roca que sobresalía de la tierra bastante, con una gran mancha de sangre. La sangre seguía camino abajo. Igual ese fue el golpe mortal de Blade.
Suspire mirando al cielo.
Había matado ya a dos tributos. 

2/25/2015

Johanna: Capitulo 56

-Tengo que hablar contigo. Y es urgente.
Blight se hizo camino para pasar dentro de la casa esquivando mi diminuto cuerpo. Miro el techo, las paredes, me miro y suspiro.
-Estoy cenando.
-Es urgente.-Repitió.
Puse los brazos en jarras y pasee la mirada de un lado a otro de la estancia. Levante un dedo, indicándole que esperase unos segundos, y camine hasta la puerta de la cocina. Me apoye en una de las jambas de madera de la puerta y hable muy bajo.
-¿Te importaría acabar de cenar solo Paul? Han venido a verme... Y no creo que logre convencerla de que me deje terminar mi cena.
Mi hermano se levanto, recogiendo su plato y su vaso vacío.
-No, no me importa. De hecho, ya he acabado. Tengo prisa, hoy voy a hacer una jornada de trabajo en el bosque.
-¿Por la noche? Sabes que no necesitamos el dinero...
-No es por el dinero...
-Oh, entonces ¿por que es...?
-No voy a contártelo que me quitas la suerte.-Cogió su cazadora, me dio un beso en la mejilla y paso por mi lado. Últimamente todo el mundo pasaba de mi como si fuese alguien insignificante.-Hola Blight.-Saludo cuando paso al lado del vencedor, y después, cerro la puerta y se marcho.
Sorprendentemente, Blight se llevaba mejor con Paul que conmigo. Todo el mundo se llevaba mejor con Paul que conmigo. ¿Tan difícil era de entender? Willow a veces lo hacia. Y Parker también.
-¿Y bien...?-Pregunte.
Blight parecía estar en otra galaxia. No quería admitirlo, pero su aspecto me preocupaba. Camino lentamente hacia mi.A Un paso. Dos pasos. Hasta estar a menos de medio metro.
-Aquí no. Sígueme.
Blight salio por la puerta por la que poco antes mi hermano había hecho lo mismo. Cogí un abrigo, me lo puse, y le seguí a regañadientes. Sabia por que se dirigía al bosque. Probablemente la casa estuviese pinchada, y si iba a hablar mal del Capitolio, de los Juegos, o algo por el estilo, seria mejor que Snow no se enterase. Camino por el bosque, hasta alejarse tanto de la Aldea de los Vencedores que nos quedamos a oscuras, y el silencio era mortal. De repente se paro. No en un claro, ni nada parecido. Entre dos arboles, con una rama de por medio, separándonos por unos cuantos metros.
-No puedes volver a ese chico.
Se dio la vuelta.
-¿Eh? ¿Que? ¿Perdón? ¿Que chico?-No entendia nada.
-Te vi antes con un chico Johanna. No trates de ocultármelo.
-Ah, Parker...
-No puedes volver a verle.-Me espeto. No pude evitar reírme. Sonaba tan raro reirme en mitad de la oscuridad, bajo el cielo negro...
-Si, ya, claro... ¿solo por que tu lo digas?
-Corre peligro...
-¿A que le clave un hachazo?-Me burle.
A Blight pareció no hacerle gracia, ya que me cogió fuertemente de las muñecas y me zarandeo.
-Hablo en serio. ¿Te crees que soy idiota y no se lo que hiciste en el Capitolio? ¿Envenenar a Snow? ¿De veras creías que iba a funcionar? Creí que eras lista Johanna...-Finalmente, me soltó.-Todos cometemos errores pero... Si no quieres hacerle la vida imposible al chico, no vuelvas a hablarle...
-¿Te crees que eres mi padre para obligarme a hacer algo así? Te lo recuerdo, mis padres están muertos. Soy libre.-Me dolió profundamente decir eso, y nada mas mis palabras salieron de mi boca, me arrepentí. Pero guarde la compostura.
-Y Snow aun cree que tienes el corazón demasiado intacto. Lo de tus padres no fue un accidente. Yo que tu tendría cuidado con las personas que tienes a tu alrededor.
-Ya he pagado el precio...
-Eso lo dices tu. No creo que Snow piense lo mismo...-Se acerco a mi oído, y me susurro algo.- A nuestro presidente le gusta jugar con los primeros amores.
-No estoy enamorada de Parker.-Dije.
Blight se rió por lo bajo, y yo me cruce de brazos.
-Johanna, te advierto, por tu bien. Hazme caso si quieres, y si no, ya te darás cuenta tu sola. Yo he vivido todo esto antes que tu. Lo he sufrido, y te aseguro que he odiado mi vida desde que salí de aquella infernal arena.
-¿Y por que sigues aquí? Viviendo... Sufriendo...
Blight se tomo un rato para responder.
-Porque alguien me dijo una vez que la vida se basaba en las cosas malas que la vida te ofrece, y que si no, los buenos días no serian apreciados.
-Sabias palabras...
-La persona que me las dijo era sabia. Y ahora, por tu bien, espero que me hagas caso. En el fondo sabes que sientes algo por el, y no quieres que le ocurra malo. Ojala pudieses ser feliz con el Johanna, de verdad que lo deseo. Pero es difícil ser feliz después de los Juegos.
-¿Y tu? ¿No has vuelto a sentir la felicidad desde que ganaste?
-A veces me he llegado a sentir infinitamente feliz. Pero desgraciadamente es un sentimiento muy facil de arrebatar, ¿no crees? Toda tu vida es preciosa, y de repente eres escogido para los Juegos. Conoces a un chico estupendo y tus padres...-Hice una mueca.-Descansa Johanna.
Suspire, y me obligue a contestar.
-Descansa, Blight.



2/21/2015

Blight: Capitulo 29

Todo era demasiado tranquilo por la noche, como si en realidad el infierno en el que nos encontrábamos solo fuese una escapada al bosque. Blade no paraba de comprobar y afilar sus cuchillos mientras murmuraba cosas por lo bajo, como: "Les matare a todos." o "Pronto empezara a correr la sangre de verdad, y todos lo verán."
-¿Por que te presentaste voluntaria?-La pregunte, sin pensarlo.
Deje de escuchar el ruido que hacia cuando afilaba las hojas de las armas, y supuse que me miraba. No quería verla, yo solo miraba al frente y vigilaba, con la simple compañía de la luna y las estrellas.
-¿Y a ti que te importa chico del siete?
-Tengo nombre... Y solo lo preguntaba para matar el tiempo. Esto esta muy aburrido.
-Si, quizá deberíamos ir a por tributos desprevenidos... Y por si te interesa, no me importa tu nombre, solo que en una semana estés muerto.
No hable mas. No sabia que pensar de Blade. Era una chica rara dispuesta a hacer lo que fuese por ganar, y sinceramente, en el fondo la temía mas que a nadie. Puede que Jade, Flint, y el resto de tributos fuesen listos y fuertes. Blade también lo tenia, era astuta, solo con verla lo sabias, pero tenia algo mas. Había algo cuando estabas cerca de ella que sabias que podría sorprenderte en cualquier momento. Actuaba como si estuviésemos todos en una alianza de paz, pero en realidad estaba buscando el momento ideal para deshacerse de todos nosotros. Y cada vez quedábamos menos tributos.
Un escalofrío me recorrió la espalda. Me puse en pie, y camine cojeando hacia la caja de suministros. Me aburría. Estaba malditamente aburrido, y hablar con Blade hacia que entrase en un estado de tensión permanente.
-¿Adonde vas?-Pregunto Blade. Era la primera vez que me dirigía la palabra.
-A poner trampas.
-Tenemos comida. Yo que tu no me molestaría...
-No he dicho que sean para buscar comida.
Escuche como de nuevo,Blade volvía a su afán de afilar sus armas.
-Eso me gusta mas. ¿Sabes? Quizás hasta acabes cayéndome bien, Blight. Quizá hasta te dedique un discurso en mi Tour de la Victoria.
Ignore lo ultimo que dijo. No me gustaba hablar del futuro. No ahora.
-Creí que te daba igual mi nombre.-Dije, mientras revolvía en la caja. Lo mas importante, eran las cuerdas, y por suerte Jade y Blade se habían encargado de guardarlas.
-Solo me importan los nombres de los que se merecen ser recordados.-Contesto la chica.
Me eche las cuerdas al hombro y me levante. Un dolor punzante me atravesó la pierna, pero trate de ignorarlo. Volví a caminar cojeando, lejos de Blade, y la tienda de acampada. La verdad era que había mentido a Blade. No quería construir trampas para capturar a la gente. Quería hacer trampas porque no quería pasarme la noche de brazos cruzados. Así que me puse manos a la obra con las trampas mas difíciles que había aprendido durante el entrenamiento. Todos decían que tenia un don para esto, así que,  ¿por que no usarlo? Montaría un par de ellas, luego volvería junto a Blade, despertaríamos a Cloe y a Jade e intentaría dormir.
Empece a hacer nudos y a unir los nudos en las cuerdas, poniéndolas alrededor de las ramas de los arboles y escondiendo las partes de la cuerda que quedaban a la vista bajo una capa de lodo. Fue entonces cuando oí un chapoteo. Me levante sin hacer ruido, con las manos temblorosas. Al principio pensé que era Blade, al ver la coleta morena que se escondía tras los estrechos arboles negros. Pero el corazón me dio un vuelco al ver a la chica del once. Intente recordar su nombre, Flora. Me lleve la mano a la empuñadura del machete sin pensármelo dos veces. La chica tenia muy mala pinta en verdad. Tenia la ropa hecha jirones y la cara demacrada llena de manchas purpureas.
-Hola Blight...-Su voz sonaba fantasmagórica. No acerté a responderla. -Se te ve tan solo aquí... Sin nadie... Yo también estoy sola. Y no lo aguanto mas. Necesito salir de aquí. Como sea.
No me dio tiempo a pestañear cuando un cuchillo volador se clavo en el árbol que había a unos cuantos metros de mi. Había dos opciones, una, o quería asustarme, o dos, era muy mala lanzando cuchillos. Decidí no arriesgarme e intente correr. Pero no me acordaba de que mi pierna no me lo permitía hasta que el dolor volvió. Me arrodille en el suelo por culpa del insoportable dolor, y gracias a eso, no acabe con un cuchillo en mi espalda. Me di la vuelta para verla y me arrastre hacia atrás en el agua pantanosa.
-Si tu te vas yo puedo salir de aquí antes. -Estaba llorando, y me daba verdadera lastima, pero tenia mucho miedo.
- ¡Blade!  ¡BLADE!-Grite. Flora se abalanzo sobre mi, y me tapo la boca con fuerza. La di un golpe intentando soltarme, pero se puso sobre mi. Busque mis armas todo lo rápido que pude, pero ella fue mas veloz y me las quito del cinturón, tirándolas a un lado.
-Lo siento, lo siento de verdad... yo no soy así.
Gritaba aunque tenia la boca tapada. Me deshice de la chica, ya que pesaba poco, y me arrastre por el suelo en busca de mis armas. Pero Flora me agarro por un pie arrastrándome hacia atrás. Sin querer, me llene la boca de agua. Cuando me di la vuelta se la escupí en la cara. La chica se aparto por un momento, en el que me dio tiempo a gritar de nuevo.
- ¡BLADEE!
-¿Quieres callarte?-La chica del once me dio una bofetada fuerte y sonora. La mire con odio.- ¿Estas herido verdad? Por eso no corres...
Me levante con fuerza impactando contra ella, pero Flora me agarro con sus delgados dedos en los brazos y no me soltó. Dimos vueltas por el lodo, chocamos con un árbol, ella saco un cuchillo, lo tire de un manotazo, me grito en la oreja, la di un codazo en la mejilla... Finalmente, cuando estaba mareado de dar tantas vueltas y agotado por intentar quitarme de encima, alguien la aparto de mi. Sacudí la cabeza un par de veces para ver lo que pasaba, y entonces vi a Blade riéndose y tirando de la ropa de Flora lejos de mi. Se la llevaba. Y supe de inmediato que su final no seria agradable.
Volví al campamento cojeando mas de lo normal y con un dolor mas fuerte que antes. Recogí las armas ya afiladas que Blade había dejado donde nos encontrábamos antes y me volví a sentar, apoyándome sobre la tela de la tienda. Al cabo de unos minutos, en la serenidad de la noche, escuche unos chillidos agudos y espeluznantes. Blade había empezado su trabajo. No podía escuchar nada mas que aquellos gritos de dolor, que duraron alrededor de quince minutos. Después, todo volvió a la calma, y Blade regreso, con las manos manchadas de sangre. No pregunte, y ella no dijo nada.
-Deberíamos avisarlas ya. Estoy cansado.
Blade afirmo, y ambos entramos a la tienda. Yo desperté a Cloe, Blade a Jade. Preguntaron que si había ocurrido algo durante la noche. Yo mire a Blade, y la chica me devolvió la mirada con una sonrisa de lado. Negué lentamente. No quería preocupar a mi hermana por nada, y Blade pareció entenderlo.
-No, todo ha sido tan aburrido como siempre.-Respondió la chica del dos.
-Despertadnos al amanecer.-Las dije.
Cloe y Jade afirmaron. Pude notar que Cloe me miraba con una mirada de que sabia que había pasado algo. Luego se dieron la vuelta y salieron de la tienda.
Lo mas bonito del día fue tumbarme en la tienda, enrollandome en las mantas, sabiendo que iba a descansar. Aunque debía de enfrentarme al día siguiente. Suspire. Estos días me estaban matando. No había pasado ninguno en el que estuviésemos tranquilos; Tornados, chicos que querían matarnos, lobos...
Me di la vuelta poniéndome en posición fetal, mirando hacia donde Blade estaba durmiendo.
-No se si estas despierta, pero... gracias. Por salvarme, y por no decir nada.
-No las des, al menos me he divertido con la chica esa... Se que oíste los gritos.
Odiaba cuando Blade se ponía así. Sugiriendo que ella era una amenazadora asesina. Volví a darme la vuelta y cerré los ojos. No quería pensar, solo dormir.
-Si, los oí.-Dije finalmente, antes de que me encontrase en el escenario de una de mis pesadillas.



2/15/2015

Blight: Capitulo 28

Jade caminaba en primera fila, marcando el camino. Blade, estaba detrás de nosotros, rechinando los dientes y murmurando cosas desagradables por lo bajo. No llevábamos ni media hora caminando, cuando Cloe empezó a ralentizar el paso. Tenia un brazo sobre sus hombros, y aunque intentaba andar por mi mismo, no podía. Cloe me estaba llevando a rastras, y yo pesaba mas que ella. Seguía perdiendo sangre a un ritmo muy rápido, y Cloe temía por mi vida. No se fiaba ni de Jade ni de Blade, pero la habían prometido salvarme, y eso era lo único que mi hermana quería. Salvarme la vida.
-¿Queréis ir mas rápido? Ya ha amanecido y ni siquiera estamos cerca del refugio.-Rugió Blade.
-No puedo...-Musito Cloe. Acto seguido, Blade la empujo por detrás. Los dos caímos al suelo. Algo parecido a una descarga eléctrica me recorrió la pierna, haciendo que me retorciese de dolor mientras gritaba. No hice caso a nada mas que al dolor. No hice caso a Cloe, ni a las voces que Jade dedicaba a su aliada del dos. En esos momentos, quería estar muerto. El dolor era demasiado insoportable. La muerte era mas fácil.
Algo hizo que me diese cuenta de que ya no solo Cloe estaba a mi lado.
-Cloe, apártate por favor...-Dijo la voz de Jade.
-No...-Dijo mi hermana, fría.
Una de las chicas debió de apartar a mi hermana a la fuerza, ya que pude oír quejas y gritos, acompañados de insultos. Sentí el roce de la piel contra mi oreja, y un aliento cálido en mi oído.
-Quizá me odies por lo que voy a hacer, pero vamos a poder llevarte mas fácilmente, y creerme, yo...
No pude escuchar nada mas de lo que Jade me estaba diciendo. Acababa de introducir uno de sus dedos en la herida abierta. Agarre uno de los brazos de Jade con mucha fuerza, como si así el dolor fuese menor. No se cuanto tiempo duro hasta que todo lo que veía se empezó a volver negro, hasta que no vi nada. Me deje llevar por la inconsciencia, tan ajena al dolor.

Me desperté en medio de la oscuridad, poco a poco. Había tenido varias pesadillas mientras dormía, pero la peor había sido la ultima. Había soñado que era el ganador de los Juegos, pero que cuando llegaba a casa, me decían que Rosie había muerto en ellos. Y aparecían imágenes en una pantalla en la que debía de haber aparecido Jade conmigo, pero en lugar de Jade, era Rosie. Me calme al darme cuenta de que estaba en los Juegos. Me frote la cara con las manos, y suspire. Mire el lugar. Estábamos en una tienda de campaña, era bastante grande y... Jade. Jade estaba allí. Me fije bien en su cara. Si, era Jade.
-Al fin despiertas... Ya era hora, a vuelto a oscurecer.
-Últimamente vivo mas de noche que de día.-Intente incorporarme sobre mi brazo, pero dos cosas me detuvieron. Una, los pinchazos que sentía en la pierna, y la segunda, darme cuenta de que no tenia ni camiseta ni pantalones. Me volví a subir la manta hasta el cuello. Jade se dio cuenta y suspiro.
-Fui yo la que te curo la pierna y ya te he visto semi desnudo, así que no tiene sentido que te tapes con la manta. Pero si te sientes mejor...
-¿Curar? ¿La pierna? ¿Con que?
-Con las medicinas que nos enviaron para Jasper.-Dijo Jade, tranquila.
-Entonces no funcionaran. La herida de Jasper no eran nada en comparación con esto.
-¿Como lo sabes?
-Porque vi como se la hizo.
Nos quedamos en un silencio incomodo, y Jade se acerco a mi, apartando la manta del lado de la pierna y comprobándola.
-Cloe esta fuera con Blade, montando guardia.
Asentí.
-¿Esta muy mal?
-Te lo he dicho... vas a vivir...
-Pero, ¿Y Jasper?
Jade miro incomoda a sus lados, y luego se tumbo a mi lado, tapándose con la manta al igual que yo. No me gustaba compartir mi manta con Jade. No después de lo ocurrido. No sabia si confiar en ella o no.
-Tengo aprecio a mis amigos, pero no soy tonta, ¿Sabes? Jasper sabia que yo era una rival difícil, al igual que yo sabia que Jasper tenia mucho potencial. Por eso le mate. Juntaba la medicina con veneno en un cuenco y le decía a Blade que se lo diese. Blade no sabe nada... De todas formas, se que Jasper intentaría matarme en cuanto se le presentase la ocasión, al igual que Blade.
Se me heló la sangre mientras Jade me contaba lo que le había hecho a su compañero de Distrito.
-¿Por que?
-Mi hermano me quiere a mi como vencedora. Siempre me ha obligado, desde pequeña, a ser de las mejores. A mi, y a mi otro hermano. ¿Recuerdas los Juegos del año pasado, verdad? Mi hermano era uno de los dos chicos que fue. Y murió. Murió por culpa de Ben porque le obligo a ir. Igual que a mi.-Hice un esfuerzo y recordé los chicos de los anteriores Juegos, entonces un nombre apareció en mi mente.
-¿Martin Monroe?
-Si... el era mi hermano, ademas de Ben. Ben le considera como una deshonra para la familia, como lo hará conmigo si no gano. Desde que gano los Juegos, y mi madre...-Se callo durante un momento.-... es el quien nos cuida. Y aunque nos haya cuidado, le odio, y le tengo miedo... Aunque supongo que muy en el fondo le quiera.
-¿El te obligo a ser voluntaria?
-Eso, y que llevo toda mi vida preparándome para esto. De verdad, -Cogió una de mis manos y me la puso a la altura de su corazón.- si no soy yo quien logre salir de aquí con vida, espero que seas tu. Me recuerdas a Martin, a mi hermano... En su forma de ser, tan... como tu.
Nos quedamos un rato mirándonos a los ojos. Intente pensar en algo con coherencia que podía decir, y cuando abrí la boca para decir algo, un grito de miedo rompió el silencio.
Jade salio disparada, dejando la manta por el suelo. A mi me costo algo mas ponerme de pie, pero sorprendentemente podía mantenerme en pie. Salí afuera dando saltos tan rápido como pude y me encontré la escena de Jade agarrando por la cintura a Blade, que tenia en las manos un cuchillo, demasiado cerca de la cara de Cloe. Estaba harto de todo esto. De todo el caos. ¿Se suponía que ahora estábamos juntos en esto no? Entonces, ¿Por que nos matábamos entre nosotros?
-¡Eh!-Grite. Pero nadie me hizo caso.-¡Eh!-Volví a gritar. Los gritos de las chicas seguían superando mi voz. Reuní todo el aire en mis pulmones y grite lo mas fuerte que pude. -¡EHEEEE!
Los ojos de Blade se centraron en mi. Los de Jade también. Los de Cloe solo por un segundo, luego retrocedió alejándose de las otras dos chicas y corrió hacia mi. Cuando llego a mi altura me abrazo entre lagrimas.
-¿Estas bien?-La susurre al oído. Ella asintió, sollozando.
Me apoye un poco a ella y mire a Jade y a Blade. Ya me daba igual estar sin pantalones. Estaba cansado de todo esto. Así que hable, casi gritando:
-Hacedme caso. Estoy harto de porque seamos del siete nos consideréis inferiores. Vosotras queréis cosas de nosotros, ¡Genial! Tendremos condiciones para eso. Se acabo eso de intentar matarnos cada vez que nos demos la vuelta. Y hablo por ti, Blade. Si vuelves a tocar a Cloe, yo mismo me encargare de matarte.
-¿Te crees que tienes el poder sobre nosotras solo porque...?
-¡CÁLLATE!-Aunque no me lo esperaba, Blade se callo.-Haré cualquier cosa para salir de aquí, al igual que vosotras. Somos listos, y somos fuertes. No nos infravaloréis, tal vez os sorprendamos. Las cosas van a cambiar. Os comportáis como si ahora no fuésemos aliados, pero lo somos. Ahora si, así que... Si alguno de nosotros intenta hacer daño a otro, se puede dar por muerto.
Me sentía mucho mas mayor ahora. Había dejado atrás mi faceta de chico asustado y observador y había pasado a la acción y tomado las riendas del grupo. Jade, quien a mi vista parecía de ser la controladora de todo esto, se había quedado callada, mirando a sus pies y asintiendo.
-Cloe, vete a dormir. Jade, tu también. Yo haré guardia con Blade.
Mire a la chica, y esta me dedico una sonrisa poco amistosa.
-Pero...-Se quejo Cloe.
-¡He dicho que descanses! Una de vosotras con uno de nosotros, siempre. Yo ya he dormido bastante por hoy, os despertaremos en cuatro horas o así.
Entre en la tienda para buscar mi ropa. Me puse los pantalones, las botas, la camiseta y el jersey. Cloe estaba acostada en el mismo sitio donde yo había estado antes. Me acerque a ella sin apoyar el pie en el suelo y la di un beso en la frente.
-Todo saldrá bien.-La prometí.
-Tengo miedo.
-Yo también.
-No lo parece... Ahí fuera. Has estado bien, Blight. -Ella sonrió.-Te quiero.
-Yo también.
Justo en ese momento, entro Jade, la cual miro a Cloe de una forma acusadora.
-Hora de dormir. Apagad el fuego y las linternas. Encenderlas solo en caso de que creáis que hay algún peligro.-Dijo Jade, dándome una linterna.
-Dormid tranquilas.
-Lo haremos.-Jade me sonrió.
Salí de la tienda. El aire de la noche era cálido. Estábamos en una especie de elevación del terreno, y a lo lejos parecía como una isla, rodeada de agua. Mire a Blade, que estaba apoyada en la tela de la tienda, y me senté junto a ella, en medio de la oscuridad. Ella me miro con sus ojos azules y me sonrió.
-Eres rara.-La espete.
-No te fías de mi, ¿eh?
-¿Debería?
Blade empezó a reírse de una forma tan siniestra, que los aullidos de los lobos volvieron, y mi pierna comenzó a dolerme otra vez, como si las medicinas hubiesen cesado de funcionar.